El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, calificó este martes de “despreciables” a los rusos, en el primer día de clases del país y en medio de alertas de ataque aéreo y bombardeos rusos en curso.
“Hay una alerta de ataque aéreo en este momento. Lamentablemente, los rusos son despreciables. ¡Es primero de septiembre, chicos!”, dijo Zelensky durante una visita a una escuela en la región de Kiev, que según explicó había sido reconstruida después de ser destruida por las fuerzas rusas en 2022.
“Los rusos convierten a los niños en parte de esta guerra”

Durante su recorrida, el mandatario fue recibido por autoridades y alumnos con los saludos tradicionales —“¡Buenos días!" y “¡Gloria a Ucrania!”, “¡Gloria a los héroes!”— y compartió un momento con los chicos, que bailaron y charlaron con él en el refugio antiaéreo de la escuela.
En ese contexto, Zelensky remarcó lo insólito de que los ataques continúen incluso en una fecha como esta: “Saben, incluso entre enemigos, generalmente hay un entendimiento de que los niños son niños”, sostuvo.
“Pero los rusos convierten a los niños en parte de esta guerra, y lo están haciendo justo ahora, lo han hecho. Lamentablemente, lo van a seguir haciendo hasta que los pongamos en su lugar. Hay que ponerlos en su lugar; no hay que perdonarlos”, agregó el presidente ucraniano.
Zelensky remarcó además la importancia de que los chicos ucranianos hayan podido volver a clases pese a los intentos rusos de interrumpir el ciclo lectivo, y agradeció a docentes y familias por sostener la continuidad educativa en el país en medio de la guerra.
Un regreso a clases marcado por un ataque que dejó 12 muertos
Las declaraciones de Zelensky se dieron un día después de que un ataque “masivo” con misiles y drones rusos contra Kiev y sus alrededores matara a al menos 12 personas, entre ellas un ciudadano indio, y dejara decenas de heridos. Según el propio mandatario, ocho de las víctimas murieron en la capital —siete de ellas en un depósito ferroviario y otras estructuras cercanas—, mientras que las otras cuatro murieron en Boríspil, a unos 30 kilómetros de Kiev, al ser alcanzado un edificio residencial de cinco plantas.
El Ministerio de Defensa ruso había reivindicado el bombardeo como “un ataque masivo con armas de alta precisión de largo alcance” y drones de combate, dirigido, según esa cartera, contra “empresas del complejo militar-industrial” e “infraestructuras energéticas relacionadas con el suministro de combustible a las Fuerzas Armadas de Ucrania”. Zelenski volvió a pedirles a sus socios internacionales más sistemas de defensa aérea, en momentos en que Ucrania enfrenta una fuerte escasez de misiles interceptores Patriot desde el estallido de la guerra en Oriente Medio.
Una advertencia rusa contra el Báltico, en paralelo
El ataque contra Kiev se produjo horas antes de que la cancillería rusa advirtiera que dará una respuesta “devastadora” ante cualquier acción hostil en su contra en la región del Báltico. “En caso de una mayor escalada de la situación político-militar en la región del Báltico (...) la respuesta de Rusia a los instigadores de aventuras antirrusas imprudentes será decisiva. Y necesitan saberlo: será devastadora para ellos”, había declarado la portavoz de la cancillería, María Zakharova, en su conferencia de prensa semanal.
En paralelo a los ataques sobre Kiev, Ucrania había incendiado un importante puerto ruso: el de Ust-Luga, en el golfo de Finlandia, blanco de un ataque con drones ucranianos que provocó daños y un incendio, según confirmó el gobernador de la región de Leningrado, Alexandr Drozdenko. El puerto, clave para las exportaciones rusas de fertilizantes, petróleo y carbón, viene siendo blanco reiterado de ataques ucranianos en los últimos meses, en el marco de una escalada que combina ofensivas militares y amenazas diplomáticas de ambos lados del conflicto.