Los veterinarios aseguran: “Los gatos no son pequeños perros, forzar las caricias es uno de los errores más habituales”
En los hogares donde conviven varias personas con un gato , es habitual que el animal desarrolle una afinidad especial por alguien. Sin embargo, esa elección no necesariamente recae en quien más lo alimenta, juega con él o pasa más tiempo a su lado. La veterinaria Nathalie Dowgray , especialista en
En los hogares donde conviven varias personas con un gato, es habitual que el animal desarrolle una afinidad especial por alguien. Sin embargo, esa elección no necesariamente recae en quien más lo alimenta, juega con él o pasa más tiempo a su lado.
La veterinaria Nathalie Dowgray, especialista en medicina felina y responsable de la International Society of Feline Medicine (ISFM), explica que la interacción con estos animales debe adaptarse a sus necesidades y a su lenguaje corporal. Las guías de comportamiento felino elaboradas por la AAFP y la ISFM ponen especial énfasis en reducir el estrés y permitir que el gato tenga cierto control sobre el contacto.
En este sentido, uno de los errores más frecuentes es suponer que el gato siempre quiere ser acariciado. International Cat Care recomienda darle la posibilidad de elegir si desea acercarse y esperar sus señales antes de tocarlo. La organización incluso propone una regla de tres segundos para comprobar si el animal quiere continuar con las caricias.
Por qué los gatos necesitan decidir cuándo recibir caricias
Los gatos no responden todos de la misma manera al contacto físico. Algunos buscan constantemente la compañía de las personas, mientras que otros prefieren mantener cierta distancia. Por eso, respetar las preferencias individuales es una parte importante de una interacción adecuada.
Por qué los gatos necesitan decidir cuándo recibir caricias. (Foto: Adobe Stock)
La guía de International Cat Care basada en las recomendaciones de la veterinaria Lauren Finka propone el principio C-A-T: “Choice, Attention, Touching”, es decir, elección, atención y contacto. La primera regla consiste en no asumir que el gato quiere contacto físico y permitir que sea él quien se acerque.
Entre las señales que pueden indicar que el animal quiere continuar con la interacción se encuentran:
Acercarse voluntariamente a la persona.
Frotar la cabeza o las mejillas contra la mano.
Mantener una postura corporal relajada.
Ronronear o vocalizar de manera tranquila.
Volver a buscar contacto después de que la persona retire la mano.
Dónde prefieren recibir caricias los gatos
No todas las zonas del cuerpo generan la misma respuesta. Según la guía de International Cat Care, las mejillas y el mentón suelen ser áreas bien toleradas porque los gatos utilizan esas partes para frotarse contra objetos y dejar su olor. En cambio, otras zonas pueden resultar menos cómodas, especialmente cuando el animal no conoce a la persona.
Por eso, si el gato se acerca, una opción es comenzar con caricias suaves alrededor de la cabeza y las mejillas. Después de unos segundos, conviene retirar la mano y observar qué hace el animal: si vuelve a acercarse, puede ser una señal de que quiere continuar.
Para generar confianza, los especialistas recomiendan darle al animal capacidad de elección. No perseguirlo para acariciarlo, no sujetarlo contra su voluntad y permitirle retirarse cuando quiera son algunas de las formas de reducir situaciones que pueden generarle estrés.
International Cat Care también desaconseja las formas de manipulación que utilizan la fuerza. En sus criterios para clínicas veterinarias, la organización establece que no debe utilizarse una sujeción física forzada ni agarrar a los gatos por la piel del cuello.
En definitiva, ganarse la confianza de un gato no necesariamente implica buscarlo todo el tiempo. Muchas veces, darle espacio, observar sus señales y dejar que sea él quien inicie el contacto puede ser una de las mejores formas de construir un vínculo positivo.