El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, movilizó este domingo a sus bases con marchas, mítines y actos en 26 de los 27 estados del país, a tres semanas de unas elecciones presidenciales cada vez más reñidas. El Partido de los Trabajadores (PT), la formación que lidera el mandatario, convocó la jornada nacional para frenar la caída de intención de voto que muestran las últimas encuestas frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro.
Uno de los actos centrales tuvo lugar en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, donde varios cientos de militantes, la mayoría vestidos de rojo, marcharon al ritmo de una comparsa con pancartas de respaldo al mandatario. El geólogo Fernando Miranda explicó a la agencia EFE que la defensa de los derechos laborales está ligada, en su lectura, a la soberanía nacional sobre los minerales críticos y el petróleo brasileños. La jubilada Cristina de Sá, con un pañuelo rojo al cuello, dijo a EFE que participaba “por la democracia” y contra lo que describió como una entrega del país a Estados Unidos.
La consigna de la soberanía nacional, bandera histórica del PT, cobró fuerza este año tras el arancel adicional del 25% que la Administración de Donald Trump impuso a productos brasileños en julio, una medida que el propio Gobierno de Lula calificó de injerencia política y que terminó fortaleciendo su imagen como defensor de los intereses del país. Trump y Lula acordaron en agosto reabrir el diálogo comercial, aunque las tensiones no se disiparon: el presidente argentino Javier Milei respaldó públicamente a Flávio Bolsonaro en un acto en São Paulo el 25 de julio, donde llamó “ladrón” y “presidiario” a Lula, en un episodio que llevó a Brasil a llamar a consultas a su embajador en Buenos Aires.
La última encuesta de Datafolha, divulgada el viernes 11 de septiembre, sitúa a Lula en el 39% de intención de voto en primera vuelta, cuatro puntos por encima del 35% de Flávio Bolsonaro, dentro del margen de error de dos puntos. En un eventual balotaje, ambos aparecen en empate técnico, con 46% para Lula y 44% para Bolsonaro, según la misma consultora, que entrevistó a 2.002 electores entre el 8 y el 10 de septiembre.
La movilización de este domingo llega en un momento en que la agenda electoral está dominada por el escándalo del Banco Master, una entidad financiera intervenida el año pasado que las autoridades describen como el mayor fraude bancario de la historia de Brasil. Su expropietario, Daniel Vorcaro, permanece en prisión preventiva y sus vínculos con jueces, políticos y directivos del Banco Central han derivado en una crisis político-judicial que la Corte Suprema ha decidido destapar mediante la desclasificación sucesiva de sumarios.
Entre los investigados figura el propio Flávio Bolsonaro, señalado por corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas. Según documentos desclasificados por el magistrado André Mendonça, el senador solicitó a Vorcaro cerca de 134 millones de reales (USD 26 millones) para financiar Dark Horse, una película biográfica sobre su padre protagonizada por el actor estadounidense Jim Caviezel. El banquero llegó a desembolsar unos 61 millones de reales (USD 12 millones), fondos que, según la investigación, fueron a parar a cuentas en Estados Unidos vinculadas a allegados de la familia Bolsonaro y cuyo destino final sigue bajo escrutinio. Este domingo, el magistrado Flávio Dino desclasificó una segunda pieza del expediente relacionada con el mismo financiamiento.
Flávio Bolsonaro ha negado cualquier irregularidad y sostiene que se trató de la búsqueda de financiamiento privado para un proyecto privado. La investigación, abierta en julio a pedido de la Policía Federal, se conoció públicamente recién este mes, cuando trascendió el levantamiento del secreto de sumario.
El resultado de las elecciones del 4 de octubre definirá si Brasil mantiene el rumbo trazado por Lula desde 2023 o gira hacia el bloque conservador que respaldan Washington y Buenos Aires, en una campaña donde el escándalo financiero y la disputa por la soberanía nacional compiten por definir el voto de los indecisos.


