
Francia enviará soldados, radares y sistemas de defensa a Yanbu, un estratégico puerto de Arabia Saudita sobre el Mar Rojo, para reforzar la protección de sus instalaciones energéticas frente a los ataques de los hutíes de Yemen, anunció este jueves el presidente Emmanuel Macron. La operación fue acordada con las autoridades sauditas y, según el mandatario, tendrá un carácter exclusivamente defensivo.
“Vamos a enviar medios militares, es decir, soldados, radares y sistemas de defensa para proteger este sitio, no para involucrarnos en ningún conflicto, sino para proteger este sitio”, afirmó Macron durante una entrevista televisiva conjunta con TF1 y France 2.
La decisión se produce después de una nueva escalada de las acciones hutíes contra Arabia Saudita. El movimiento armado yemení, respaldado por Irán, ha utilizado misiles y drones contra objetivos dentro del reino y reivindicó ataques contra instalaciones vinculadas a la petrolera Saudi Aramco en Yanbu.
La ubicación del despliegue francés tiene una importancia particular para el mercado energético internacional. Yanbu concentra infraestructura para el almacenamiento, procesamiento y exportación de petróleo saudita a través del Mar Rojo, lo que permite al reino utilizar una salida occidental para sus hidrocarburos cuando las rutas del Golfo Pérsico enfrentan restricciones.
El puerto adquirió todavía mayor relevancia durante la actual guerra en Medio Oriente debido a las dificultades para transportar petróleo por el estrecho de Ormuz. Esa vía marítima, situada entre Irán y Omán, constituye uno de los principales corredores mundiales para el comercio de energía. Su utilización se vio alterada por el conflicto y obligó a Arabia Saudita a depender en mayor medida de rutas alternativas.
A la presión sobre Yanbu se suma la situación del estrecho de Bab el Mandeb, que conecta el Mar Rojo con el golfo de Adén. Los hutíes han reforzado su presencia en sectores de la costa yemení, aumentando los riesgos para la navegación comercial y para las instalaciones vinculadas al transporte de hidrocarburos.
Las autoridades sauditas informaron que sus defensas interceptaron seis misiles balísticos dirigidos hacia zonas del reino, entre ellas Yanbu y Taif. En la región de Yanbu también fueron interceptados un misil balístico y un dron mediante un sistema de defensa operado por personal griego, según información conocida durante la jornada.
En los últimos días, además, los hutíes habían reivindicado ataques contra instalaciones petroleras en Yanbu y contra objetivos en Riad. El pasado 19 de septiembre, Arabia Saudita confirmó que había interceptado un misil lanzado hacia su capital, en una escalada que amplió el alcance geográfico de las operaciones hutíes.
El despliegue anunciado por Macron se suma a otras medidas adoptadas por países aliados para proteger a Arabia Saudita y las rutas de navegación de la región. La Unión Europea mantiene desde 2024 la operación Aspides, creada para contribuir a la seguridad de la navegación comercial en el Mar Rojo frente a los ataques hutíes.
Macron insistió en que la misión francesa no supone una entrada de París en las operaciones militares contra los hutíes. Su objetivo, según explicó, será proteger una instalación estratégica y contribuir a evitar nuevas interrupciones en el flujo de petróleo.
El presidente francés señaló que París está trabajando para garantizar el suministro de petróleo y gas ante la proximidad del invierno europeo y el aumento de las tensiones en las principales rutas energéticas de Medio Oriente.
En la misma entrevista, Macron abordó además la amenaza rusa contra Europa y negó que la CIA hubiera advertido a los servicios franceses sobre un eventual ataque con drones desde el Mediterráneo. “La CIA no informó a los servicios franceses de un ataque de ese tipo”, afirmó.
Macron sostuvo, sin embargo, que Francia debe prepararse para posibles acciones contra infraestructura crítica y consideró posible que el país pueda enfrentar un ataque con drones similar al intento registrado en Alemania contra el aeropuerto de Leipzig. También calificó de creíble una eventual movilización rusa de 300.000 soldados para continuar la guerra en Ucrania

