Madrid, 13 sep (EFE).- Madring se estrenó este fin de semana en el calendario de la Fórmula 1. La casa del Gran Premio de España hasta 2035, según reza el contrato actual. Un trabajo a contrarreloj para llevar a cabo el circuito semiurbano entre Ifema y Valdebebas. Cumplió en su primera edición con una clasificación del sábado decidida por milésimas y con deberes por delante en un trazado pendiente de revisión para dar alternativas en las futuras carreras del domingo.
No fue Mónaco, donde adelantar roza lo imposible. Pero casi. La actual normativa de la F1, con un 50 % de potencia entregada por el motor eléctrico obliga a los pilotos a gestionar energía y penaliza buscar los límites en cada vuelta. Un factor que influyó en que no hubo grandes errores de los pilotos ni caos.
Gestión e importancia de la posición en pista por encima de todo. Así como aprovechar las oportunidades. Cuando Stroll tuvo problemas de frenos y abandonó en la curva 20 de la vuelta 15, el coche de seguridad virtual favoreció al italiano Andrea Kimi Antonelli (Mercedes) y echó por tierra las posibilidades de victoria del ‘poleman’, el británico Lando Norris (McLaren), quien, con seis segundos de ventaja, vio como sus rivales directos pudieron detenerse en boxes aprovechando que bajo coche de seguridad virtual se pierde menos tiempo en completar la parada. Él no, y perdió la carrera.
La ganó un Antonelli que sale de Madrid aún más líder de un Mundial que, salvo debacle, llevará su nombre esta temporada. Todo se decidió en un instante, sin hueco para adelantar en pista ni para idear estrategias alternativas por la gran longitud del ‘pitlane’. El gran debe a nivel deportivo de Madring: mejorar el espectáculo para el domingo.
“Que me den un mapa y lo arreglo”, llegó a decir el neerlandés Max Verstappen (Red Bull) el sábado al ser preguntado por sus posibilidades de remontar desde el tercer puesto en clasificación a la victoria el domingo.
“Ahora mismo hay una sola trazada y es fácil de defender. Deberían preguntarnos a los pilotos antes de construir un circuito, un piloto sabe muy bien lo que se necesita”, completó.
Idea en la que insistieron protagonistas como Carlos Sainz, embajador del Gran Premio, Toto Wolf, jefe del equipo Mercedes… Siempre con buenas palabras hacia el trazado y la organización, destacando su esfuerzo, pero poniendo deberes para el futuro. Singapur, que ha remodelado en los últimos años un trazado que inicialmente también carecía de puntos de adelantamiento, es un ejemplo de ello.
De una clasificación en la que la primera posición se decidió por once milésimas a un domingo sin grandes sobresaltos más allá de una salida en la que quedó patente la estrechez de Madring. En los intentos de paralelo en busca del adelantamiento, la escapatoria se convirtió en protagonista. De lo contrario, golpe asegurado.
Así le ocurrió a los dos pilotos españoles. Sin opciones de conseguir un buen resultado, por el rendimiento de sus monoplazas, ni siquiera de luchar por los puntos, Carlos Sainz (Williams) y Fernando Alonso (Aston Martin), quien sigue dejando en el aire su futuro en la Fórmula 1 -”no sé si será la última vez que corra en España”- se tocaron en un intento de adelantamiento de Alonso a Sainz.
Alonso intentó rebasar a Sainz por el exterior de la curva ‘4’ para luego tener el interior de la ‘5’ y salir con ventaja en la segunda ‘chicane’’ del circuito, pero no acabó bien. Sainz giró a su derecha, donde estaba Alonso y el muro… y saltó parte de su alerón delantero.
“Me cerró contra el muro. En la salida ha chocado a dos pilotos -en referencia a un toque de Sainz al pasarse de frenada en la primera curva de la vuelta inicial- y ahora me echó contra el muro. Tenía espacio, no necesitaba encerrarme”, dijo Alonso, enfadado, por radio.
Un golpe con cinco segundos de sanción a Carlos Sainz y sin consecuencias a nivel de clasificación en la carrera. El de Williams abandonó en la vuelta 44 y Alonso solo pudo superar al finés Valtteri Bottas (Cadillac) entre los pilotos que finalizaron las 57 vueltas.
Sin alegrías para la afición española en un circuito de Madring que echa el cierre este domingo tras cuatro días de actividad frenética sobre el trazado, en las gradas y en un ‘paddock’ de grandes dimensiones que acogió a los equipos, medios de comunicación, trabajadores y especialmente pensado para los VIP que se dieron cita en la vuelta de la F1 a Madrid 45 años después.
Óscar Maya Belchí

