En medio de su avanzada por la soberanía de las Islas Malvinas, la Casa Rosada sigue de cerca las repercusiones geopolíticas que podrían desencadenarse en el Reino Unido a partir de los movimientos independentistas impulsados este lunes por Irlanda del Norte, Escocia y Gales.
“Sí, se están analizando todos los movimientos geopolíticos que se están dando”, confirmaron a TN desde Balcarce 50, luego de la cumbre que mantuvieron los líderes nacionalistas de esas tres naciones en Cardiff para firmar un memorándum y avanzar en su separación del Gobierno británico.
Hasta el momento, ninguna autoridad oficial del Gobierno argentino tuvo expresiones públicas al respecto. Quien rompió esa regla fue el asesor Santiago Caputo, que se burló en sus redes de cómo el histórico argumento británico sobre la autodeterminación de los pueblos que utilizó el Reino Unido para defender su presencia en las Islas del Atlántico Sur se le volvió en contra. “El invento revienta al inventor”, escribió en sus redes el consultor.

En el seno del Gobierno, también fueron celebrados los pronunciamientos en favor del reclamo argentino del ministro de Seguridad de Israel, Itamar Ben Gvir, y del hijo del primer ministro, Yair Netanyahu. “Estamos en diálogo permanente”, aseguró un alto funcionario a este medio, que dio cuenta de una oportunidad en medio del reciente conflicto diplomático entre el Gobierno laborista de Andy Burnham y Netanyahu por el respaldo del primero a la posición palestina en Cisjordania y Gaza.
De igual manera, el Ejecutivo festeja cada nueva referencia de Donald Trump sobre la disputa en el Atlántico Sur. En su última intervención, el republicano —que está enemistado con Londres por su falta de apoyo en el estrecho de Ormuz y los pocos recursos que el Reino Unido destina a la OTAN—, advirtió una posible disputa que podría convertirse en un “desastre potencial”. Afirmó que, si él terminara involucrado, estaría en condiciones de ayudar a resolverla.

“(Los británicos) tienen un pequeño problema con la inmigración, con la energía y otros asuntos que deben resolver, así que no sé si van a estar dispuestos a viajar tan lejos (...) estamos hablando de semanas en barcos”, había señalado Trump tras su paso por Irlanda. Allí, el norteamericano además alimentó las tensiones internas y dijo que le gustaría ver a una Irlanda unificada y sostuvo que el proceso ocurrirá “tarde o temprano”.
El diagnóstico de Trump se asemeja al de Javier Milei durante su cadena nacional cuando se refirió al presente de Gran Bretaña: “Ellos se enfrentan múltiples crisis de carácter migratorio, demográfico y económico, que difícilmente tengan solución. Es claro que ellos recorren un camino de declive. Sin embargo, el futuro de Argentina es floreciente y va a prevalecer”.
Por eso, reforzando la alianza estratégica del Gobierno con Washington, en Balcarce 50 ven con buenos ojos cualquier posibilidad de mediación de la Casa Blanca en el conflicto. Según adelantó TN, hay expectativas de un encuentro en Nueva York durante la cumbre de líderes de la ONU de la próxima semana, aunque esta todavía no fue confirmada.
Mientras tanto, el Gobierno británico no quiere ceder terreno y anunció una renovación de su presencia militar aérea en Malvinas, con el reemplazo de sus aviones Typhoon Tranche 1 desplegados en el archipiélago con las aeronaves Tranche 2, de mayor capacidad operativa. La rotación, planificada antes de las recientes tensiones, está prevista para fines de noviembre de 2027.
Hasta el momento, no hubo respuestas públicas por parte de la gestión de Javier Milei al respecto. Sin embargo, el Ministerio de Defensa que conduce Carlos Presti recibió la misión del Presidente de acelerar la construcción de la Base Naval Integrada de la Armada en Tierra del Fuego, con la que Argentina apuesta a reforzar su control sobre el Atlántico Sur. El proyecto recibirá una partida en el Presupuesto 2027 por más de 300 mil millones de pesos, sumado a la reciente reasignación de recursos por otros $200 mil millones.




