Mar Marín
Rabat, 25 sep (EFE).- El triunfo del partido PAM (Autenticidad y Modernidad, liberal y próximo al Palacio real) en las legislativas de Marruecos no ha supuesto una sorpresa, pero la posibilidad de que una mujer asuma por primera vez la presidencia del Ejecutivo ha provocado una inusitada expectación a la espera de que el rey Mohamed VI convoque al elegido, o elegida.
Tras unas elecciones que confirmaron el distanciamiento de la sociedad con la política marroquí -una abstención del 62 %, un récord en casi 20 años-, la atención está puesta en quién presidirá el llamado "Gobierno del Mundial 2030".
Hasta ahora, el claro favorito era Fouzi Lekjaa, el "jefe del fútbol" en Marruecos, un tecnócrata que maneja el Presupuesto y que es ampliamente conocido por presidir la Federación de Fútbol Marroquí, que ha cosechado, durante su gestión, éxitos sin precedentes.
El hombre que ha prometido llevar la final del Mundial 2030 a Casablanca, saltó hace apenas dos meses al PAM, ha sido la estrella de su campaña y las quinielas le apuntaban como favorito para la presidencia del Gobierno.
En los últimos días, sin embargo, las proyecciones de los analistas se inclinan por la coordinadora de la formación, Fatima Ezzahra El Mansouri, ministra de Urbanismo y con una larga carrera política.
"Sería para mí un gran honor si el rey me eligiera", respondió este jueves ante la posibilidad de ser la primera mujer en presidir el Gobierno en la historia de Marruecos.
"Mansouri va a gobernar", gritaban los simpatizantes del partido, en el que hace tiempo que se la conoce como "la presidenta".
La Constitución de 2011 establece que el rey nombra al presidente del Gobierno del partido ganador de las elecciones. No necesariamente tiene que ser candidato u ocupar un alto cargo en el partido.
Si la elegida fuera Mansouri, Marruecos tendría por primera vez en su historia una mujer al frente del Gobierno y sería el segundo país árabe en esa misma situación, detrás de Túnez-.
Una posibilidad que alimenta un debate sobre política y religión. No hay obstáculo constitucional para que una mujer lidere el Gobierno, pero una figura femenina en el cargo plantea retos en el protocolo religioso.
Según la tradición, hombres y mujeres rezan en espacios separados. Como Comendador de los Creyentes, con motivo de las fiestas religiosas, el rey reza acompañado, entre otros, por el jefe del Ejecutivo.
¿Dónde rezaría Mansouri? se preguntan los más conservadores. "Nada en la religión impide que una mujer rece junto a los hombres, salvo según ciertos juristas del Islam medieval", afirma el jurista y sociólogo Abdellatif Agnouche, que califica el debate de "artificioso".
Observadores consultados por EFE coinciden en que se trata de una cuestión meramente protocolaria que no altera en lo sustancial la posición ni las funciones de quien ocupe la presidencia del Gobierno.
No hay un periodo legal previsto, pero en las últimas tres elecciones, el rey ha convocado al elegido para liderar el Gobierno entre tres y cinco días después de la proclamación de su triunfo electoral. La última vez, con el magnate conservador Aziz Ajanuch, tardó un día.
Dado que el sistema electoral marroquí está diseñado para evitar mayorías absolutas, el PAM (97 escaños de los 395 del Parlamento) está abocado a formar un Gobierno de coalición.
Mansouri ya ha adelantado que no hay "líneas rojas" en la negociación con otras formaciones.
Justicia y Democracia (PJD, islamista moderado), que ha dado la gran sorpresa en estas elecciones al saltar de 13 a 54 escaños, ya se ha descartado de una posible coalición con el PAM.
Las opciones se reparten ahora entre la repetición de un acuerdo con conservadores y nacionalistas -RNI de Ajanuch e Istiqlal-, como en el último Gobierno, o un pacto con fuerzas minoritarias.
No hay plazo legal para concluir la negociación. Ajanuch tardó 28 días en formar Gobierno, pero en 2016, el islamista Aldelilah Benkirán no lo consiguió en cinco meses y fue sustituido por su compañero del PJD Saadeddine El Othmani, que se demoró un mes más. EFE




