La iniciativa llevará agua del Atlántico hasta Bir Anzarane mediante una red de riego para desarrollar un perímetro de más de 5.200 hectáreas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Marruecos avanza en uno de los proyectos de infraestructura hídrica más ambiciosos del norte de África: llevar agua desalinizada del océano Atlántico hasta las tierras áridas de Dajla, en el sur del país, para crear un polo agrícola de más de 5.200 hectáreas en pleno desierto. La iniciativa, que combina desalación y energía eólica, suma ya tres rondas de licitación y mantiene financiamiento activo en 2026.

El proyecto se localiza en la comuna de Bir Anzarane, en la región de Dajla-Ued Ed Daab, a unos 75 kilómetros de la ciudad de Dajla. La mecánica es directa: el agua del mar se extrae, pasa por una planta desalinizadora y se distribuye mediante un sistema de riego a las explotaciones agrícolas del perímetro. La energía que mueve todo el proceso proviene de un parque eólico, lo que convierte a la instalación en un modelo de nexo entre agua, energía y alimentación.

La planta tiene capacidad para producir 100.000 metros cúbicos de agua por día

Un proyecto en Dajla combina la desalación de agua de mar y energía eólica para irrigar miles de hectáreas de cultivos agrícolas en el desierto (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según el Ministerio marroquí de Agricultura, la planta desalinizadora producirá unos 37 millones de metros cúbicos de agua al año, lo que equivale a 100.000 metros cúbicos diarios. De ese volumen, 30 millones de metros cúbicos se destinarán al riego de tierras agrícolas, y los 7 millones restantes abastecerán de agua potable a la ciudad de Dajla y al futuro puerto atlántico de la región.

La ejecución del proyecto quedó en manos de Dakhla Water & Energy Company (DAWEC), una empresa conjunta formada por International Power —filial de grupo francés Engie— y Nareva, subsidiaria del grupo marroquí Al Mada. La inversión total asignada a la asociación público-privada asciende a 2.600 millones de dírhams (unos USD 260 millones), según indicó el ministro de Agricultura, Ahmed El Bouari, durante una visita a la región en mayo de 2025, recogida por Morocco World News.

En esa misma visita, El Bouari calificó el proyecto como “innovador, ambientalmente sostenible y socialmente inclusivo”, y subrayó que “creará más de 25.000 empleos permanentes” en una zona con escasa actividad productiva. El ministro también destacó que el plan busca “fortalecer la seguridad hídrica y alimentaria de la región”.

El proceso de licitación avanza en etapas desde 2022 con convocatorias sucesivas

La instalación prevé generar 37 millones de metros cúbicos al año, de los cuales 30 millones se destinarán a irrigación y 7 millones cubrirán el consumo de la ciudad (Imagen Ilustrativa Infobae)

El proyecto lleva años pasando del papel a la práctica a través de un esquema de adjudicación por fases. En 2022, la Agencia de Desarrollo Agrícola (ADA) lanzó el primer concurso para 219 proyectos agrícolas que sumaban 5.196,56 hectáreas, divididas entre explotaciones pequeñas, medianas y grandes. Algunos lotes exigían la agrupación de productores como condición de adjudicación.

En septiembre de 2024, la misma ADA convocó una segunda ronda para 79 proyectos sobre 1.778 hectáreas dentro del mismo perímetro. En junio de 2026, abrió la tercera licitación: 35 proyectos adicionales que abarcan 1.090,19 hectáreas, con plazo de presentación de ofertas hasta finales de agosto, según documentó la organización Western Sahara Resource Watch (WSRW).

Los inversores deben destinar al menos el 70 o 75 por ciento de la superficie cultivada a producción hortícola, con el foco puesto en cultivos de alto valor añadido orientados a la exportación. El plan contempla que el perímetro irrigado alcance en total las 5.000 hectáreas y produzca hasta 500.000 toneladas anuales de productos de temporada, con una creación de valor añadido estimada en 500 millones de dírhams (USD 136.147.050) por año.

Dajla apuesta por el mar ante la ausencia de ríos o acuíferos accesibles

La proyección oficial sitúa el impacto laboral en una zona con baja actividad productiva, mientras el gobierno sostiene que la obra fortalecerá la disponibilidad de agua y la producción de alimentos en la región (Imagen Ilustrativa Infobae)

El contexto geográfico explica la lógica de la solución elegida. Dajla se encuentra en una zona desértica donde lograr agua para la agricultura supone un reto estructural: no existen grandes cursos de agua superficiales ni acuíferos de fácil acceso. Transportar agua dulce desde cientos de kilómetros implicaría costos y pérdidas inasumibles.

La respuesta de Marruecos fue aprovechar el recurso disponible a pocos kilómetros: el océano Atlántico. La combinación de desalación con energía eólica busca reducir tanto la dependencia de combustibles fósiles como el costo operativo de la planta. El parque eólico —cuya capacidad ascendió a 60 megavatios en versiones más recientes del proyecto— es un componente central del modelo, ya que la desalación demanda un consumo eléctrico elevado.

Una vez completada la adjudicación de todas las hectáreas previstas, Bir Anzarane pasaría de ser una zona con escasa actividad a convertirse en un polo agrícola activo en el corazón del desierto, integrado en la economía exportadora marroquí.