Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, y Mohamed VI, en un fotomontaje con las banderas de España y Marruecos. (Montaje Infobae)

Si dentro de unos meses Alberto Núñez Feijóo se convierte en presidente del Gobierno de España, uno de los primeros viajes que tendrá que hacer, si no es el primero, es a Marruecos. Felipe González fue quien comenzó la tradición de que Rabat fuera el primer destino oficial de los presidentes españoles, una visita que fue imitada después por José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. El motivo no era otro que llevarse todo lo bien que se podía con el reino de Mohamed VI por cuestiones geográficas, de seguridad, control migratorio y lazos económicos, independientemente del partido que gobernara. Ahora, el líder popular, si llega a Moncloa, tendrá una labor importante: coser las relaciones con un país vecino que este jueves le acusó de haber caído en un “atolladero” donde la “retórica populista e irracional se impone al sentido común”.

Tanto Rabat como la prensa marroquí se han posicionado al lado de Pedro Sánchez, al que, según el PP, Marruecos “tiene atado de pies y manos”. El presidente español no ha querido señalar a Marruecos en ningún momento como responsable de la entrada masiva de migrantes en Ceuta, defiende que no hay pruebas pese a que hay informes que apuntan a una probable actuación “negligente” y “pasiva” del país vecino durante el 30 y 31 de julio. Uno de los periódicos de mayor difusión en el país, Le360, tras la desclasificación de los 40 informes reservados sobre la crisis migratoria, alaba su gestión: La teoría del “chantaje” se agota y Sánchez mantiene intacta su posición sobre Marruecos, titulaba este martes; incluso en las primeras líneas atacaba a “la extrema derecha”.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, es recibido por el Rey de Marruecos, Mohamed VI, en su primer viaje oficial de esta legislatura a Marruecos, a 21 de febrero de 2024, en Rabat. (Europa Press)

El comunicado emitido por Marruecos este jueves, lejos de hacer temblar al Gobierno, coloca a Sánchez en una posición en la que es aplaudido por cumplir con el juego diplomático y, en contraposición, muestra su enfado con la oposición. Y más en concreto con el PP, al que no ha hecho falta que mencionaran para saber que a él se refería: “Marruecos lamenta que ciertos círculos políticos y mediáticos españoles persistan en instrumentalizar al reino para sus propios fines. Resulta particularmente preocupante que partidos históricos, a pesar de su dilatada experiencia en el gobierno, hayan caído en este atolladero donde la retórica populista e irracional se impone al sentido común”.

En riesgo las relaciones España-Marruecos

Electoralmente puede ser una buena noticia para Feijóo (el discurso antimigración como arma política que tan bien está funcionando en Europa), pero puede ser muy arriesgado si llega a Moncloa. El líder popular va con todo contra Pedro Sánchez; incluso ha visto la crisis en Ceuta como una oportunidad para captar a votantes socialistas de cara a las próximas elecciones de 2027. “Tenemos aquí una oportunidad”, aseguró una fuente en Génova a Infobae. Pero si llega al poder, las relaciones entre ambos países pueden quedar comprometidas. Si echamos la vista atrás, el propio Mariano Rajoy priorizó la diplomacia —aunque más silenciosa que la de Sánchez— y consolidó Rabat como un socio estratégico esencial para España por la lucha contra el yihadismo y el control de los flujos migratorios. Y es que lo que está en juego es la integridad territorial que tanto defiende el PP.

Una de las primeras tareas de Feijóo como presidente sería reconducir esta relación, que Marruecos ya ha dejado claro que puede romperse. Especialmente para no condicionar a Ceuta y Melilla. El dirigente gallego tendría que viajar a Rabat, como todos los presidentes, y enfrentar esa reunión. Aunque, por otro lado, ya tiene buena relación con algunos de los enemigos de Sánchez, como Estados Unidos o Israel, un punto a favor, según José María Aznar.

Para el expresidente del Gobierno la entrada masiva de migrantes en julio se debe a haber “enajenado la amistad de aliados relevantes”. En un desayuno informativo de Nueva Economía Fórum, también ha apostado por normalizar nuevamente la relación con Israel. En sus palabras, “en las democracias los gobiernos son pasajeros, pero los intereses nacionales son permanentes”, ha recalcado el expresidente, para quien “olvidar ciertas nociones preliminares de geografía e historia es un lujo que no nos podemos permitir”. Se refiere a Israel, pero podría valer también con Marruecos.