Andrea Gallego Rodríguez

Madrid, 11 sep (EFE).- Los centros educativos se enfrentan al reto de adaptarse a unas condiciones meteorológicas cada vez más adversas debido al cambio climático, como las altas temperaturas, los incendios o las inundaciones, y aunque ya se están impulsando medidas, la comunidad educativa alza la voz contra las soluciones provisionales y advierte de que queda un largo camino por recorrer.

Esta semana ha comenzado el curso escolar, con la sombra de las altas temperaturas que incidieron en el final de las clases el pasado mes de junio -con una intensa y larga ola de calor- y la reciente amenaza de fuertes lluvias que han tenido en vilo los últimos días a las comunidades mediterráneas, dos años después de la dana de Valencia.

El pasado mes de julio, el Consejo de Ministros aprobó la propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para distribuir 200 millones de euros entre las autonomías para medidas de climatización y eficiencia energética en los centros educativos, una inversión que viene precedida de medidas que han ido adoptando las comunidades autónomas, que la comunidad educativa considera insuficiente.

La responsable del área de incidencia política de la ONG Educo Paula San Pedro ha calculado que las medidas que se adopten bajo el paraguas de la inversión del Ministerio de Transición Ecológica probablemente no se pondrán en marcha hasta el inicio del curso 2027-2028 y ha explicado a EFE la importancia de que el colegio se convierta en un refugio de continuidad climática, alimentaria y educativa.

Insiste, por ello, en la importancia de los planes de autoprotección, que consisten en un análisis de cada centro educativo, donde se evalúan todos estos riesgos externos y se establecen protocolos de actuación.

En este arranque de curso, la Comunidad de Madrid ha anunciado 1.240 millones de euros para mejorar la climatización, la eficiencia energética y la accesibilidad de cerca de 1.400 centros educativos públicos de la región, después de meses de quejas de la oposición, sindicatos educativos y organizaciones.

Como parte de un programa piloto, Canarias ha instalado 240 sensores térmicos en 120 centros escolares, que permiten analizar en tiempo real el impacto de las altas temperaturas.

En Andalucía, también se estableció en 2024 un protocolo general que permite a los centros flexibilizar el horario del alumnado y autorizar salidas anticipadas.

Pero el responsable de Medio Ambiente de CCOO Educación, Rafael Páez, advierte de que la instalación de aparatos de aire acondicionado no deja de ser "un parche (que) no resuelve el problema", puesto que sin aislamiento "tampoco tendría mucha lógica".

Baleares "ha entendido que no es solo estrés térmico, sino también inundaciones, impermeabilización y la elevación de los equipos frente a las riadas", señala San Pedro (Educo) sobre la implementación de un protocolo frente las emergencias meteorológicas, con su entrada en vigor prevista este septiembre.

En 2025, la Comunidad Valenciana planteó un protocolo de actuación que garantizara la continuidad de la formación ante la suspensión temporal de las clases en situaciones de alerta meteorológica.

Sin embargo, los Comités Locales de Emergencia y Reconstrucción (CLER) han alertado esta semana de las "graves deficiencias" que presentan todavía muchos colegios en la 'zona cero' de la dana de Valencia de 2024.

Los CLER han destacado que cerca de 3.000 estudiantes de Massanassa, Alfafar, Paiporta y Catarroja han vuelto en las aulas en barracones sin que la Conselleria de Educación haya iniciado ninguna obra de reconstrucción de los centros que quedaron destruidos por las riadas.

Además, estos comités han añadido que se prevé que los centros educativos afectados se reconstruyan en ubicaciones que se han demostrado altamente inundables, lo que, a su juicio, "pone en entredicho la seguridad a largo plazo de toda la comunidad educativa".

En línea con esta situación de posible inundabilidad, el responsable de CCOO añade que hay que reformular la construcción de los edificios con acceso a la planta alta, el reforzamiento de los pilares y una vegetación en el entorno que pueda retener el agua.

Sin embargo, los árboles y matorrales podrían propagar el fuego en caso de incendio forestal en la zona: "Aquí estamos hablando de algo que viene de fuera y no todo el mundo está preparado ni sabe cómo se va a reaccionar ante estos (incendios)", reflexiona Páez, que agrega que los edificios bien aislados podrían actuar como cortafuegos.

La presidenta de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa), María Sánchez, asegura que "la situación es prácticamente la misma que en junio", ya que el verano no se aprovecha "para climatizar ni dotar a los centros del equipamiento necesario para combatir el calor".

Páez (CCOO) indica que a corto plazo no hay perspectiva de cambio y que el año que viene será "todavía peor", por lo que "hay que empezar a actuar pensando en el futuro".

El presidente del sector nacional de educación de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), Mario Gutiérrez, subraya que, a pesar de los anuncios de las administraciones educativas, la situación es la misma a la de años anteriores y suelen ser medidas "de cara a la galería", ya que la financiación debería tener un plazo determinado. EFE