
Más de un tercio de los pacientes con hernias discales graves que no fueron operados se recuperaron por sí solos, según un estudio publicado en el Journal of Neurological Surgery Part A: Central European Neurosurgery. La investigación, llevada a cabo en Escocia, reveló que el propio sistema inmunitario puede disolver el material discal herniado sin cirugía.
El hallazgo nació de una circunstancia involuntaria. Durante la pandemia de COVID-19, 139 pacientes con hernias discales lumbares con compresión de raíces nerviosas que aguardaban cirugía en el Hospital Ninewells de Dundee, en Escocia, fueron incluidos en una lista de espera indefinida.
Las operaciones electivas se suspendieron para aliviar la carga del sistema sanitario. Al reactivarse los turnos quirúrgicos, el equipo liderado por la neurocirujana Dana Hutton advirtió que 47 de los 139 candidatos, más de un 33 %, ya no necesitaban ser operados. Se habían recuperado.

Los exámenes radiológicos confirmaron que, en buena parte de esos casos, el material discal protruido había desaparecido en un plazo de uno a tres años.
La explicación biológica remite a una particularidad anatómica. Los discos intervertebrales (23 en total a lo largo de la columna vertebral) carecen de irrigación sanguínea directa. Están compuestos de agua y colágeno, con un anillo exterior firme y un núcleo gelatinoso, y funcionan como amortiguadores entre los cuerpos vertebrales.
Cuando un disco se hernia y entra en contacto con el torrente sanguíneo, las células inmunitarias lo perciben como un tejido ajeno al organismo: nunca aprendieron a tolerarlo. Esa percepción activa una respuesta inflamatoria en la que otras células acuden a la zona y degradan el material herniado en fragmentos que luego son absorbidos por la sangre y el sistema linfático. El proceso se denomina reabsorción espontánea.

El fenómeno no es excepcional. Un análisis de 31 estudios con 2.199 pacientes, publicado en la revista Orthopedic Reviews, encontró que la hernia discal lumbar se resuelve espontáneamente en el 77% de los casos. La variabilidad entre estudios individuales es amplia (del 20% al 96%) y puede atribuirse a diferencias metodológicas, pero la tendencia general es consistente.
“En la mayoría de los pacientes, las hernias discales se resuelven por sí solas”, afirmó Bernd Kladny, jefe del Departamento de Ortopedia y Cirugía Traumatológica de la Clínica Especializada de Herzogenaurach, en Franconia, y secretario general de la Sociedad Alemana de Ortopedia y Cirugía Traumatológica (DGOUC), en declaraciones recogidas por Der Spiegel.
Cómo influye el movimiento en la recuperación
Los discos intervertebrales se nutren a través de un mecanismo pasivo que el ejercicio potencia. La actividad física los comprime como una esponja; al expandirse, absorben líquidos y nutrientes que los mantienen flexibles. La inactividad, en cambio, los vuelve más vulnerables ante esfuerzos mecánicos repentinos, como cargar peso durante una mudanza, que pueden provocar la protrusión.

Por eso, mantenerse activo no solo previene la hernia, sino que también favorece la recuperación una vez que se produce. Actividades como la natación, el pilates, caminar, trotar o el yoga fortalecen la musculatura de soporte, y los movimientos cotidianos, usar escaleras en lugar de escaleras mecánicas, recorrer distancias cortas a pie o en bicicleta, también contribuyen.
La cirugía sigue siendo necesaria ante signos de alarma específicos
El caso escocés no implica que la cirugía sea siempre evitable. Los expertos advierten que la intervención quirúrgica sigue siendo la opción adecuada cuando la hernia discal se acompaña de parálisis, disfunción vesical u otros signos neurológicos graves.
En ausencia de esas señales de alarma, y si el dolor no cede tras semanas de tratamiento conservador, los datos disponibles sugieren que confiar en la capacidad de autocuración del cuerpo es, en muchos casos, una alternativa válida.
La reabsorción espontánea es un proceso inflamatorio que puede resultar doloroso, pero que se produce sin incisiones ni riesgo de infección. Aproximadamente una de cada tres personas sufrirá una hernia discal en algún momento de su vida, según estima Der Spiegel.




