Las conversaciones que Camila Ruth Castro mantuvo con sus amigas en los días previos al femicidio se podrían convertir en una prueba fundamental para entender el calvario que vivió.

En esos chats, que fueron difundidos en las últimas horas por su entorno en las redes sociales, la joven explicaba que no podía salir porque su pareja, Elías Barrionuevo, la tenía encerrada en una habitación.

En uno de los mensajes, una amiga le preguntó directamente: “¿Te pegó? Venite a mi casa”. Camila respondió con crudeza: “Pero no me deja ir. En serio, me encerró en la pieza”.

Las amigas de Camila difundieron chats donde la víctima hablaba de la violencia que sufría. (Foto: Facebook/Vicky Ituzaingo).
Las amigas de Camila difundieron chats donde la víctima hablaba de la violencia que sufría. (Foto: Facebook/Vicky Ituzaingo).

Las amigas intentaron contenerla y advertirle sobre la relación que mantenía con Barrionuevo, el joven de 19 años que hoy está detenido por el crimen.

El pedido de ayuda de la joven a sus amigas

“Mi princesa, ese día te viniste nomás con la cara hinchada y los ojos rojos de tanto llorar. Te llevé a la cancha, te despejé y siempre traté de alejarte de ese pibe”, escribió una de sus amigas en otro de los mensajes difundidos en Facebook.

En una de las conversaciones la víctima le contó a una amiga que Barrionuevo la había encerrado en una pieza. (Foto: Facebook/Vicky Ituzaingo).
En una de las conversaciones la víctima le contó a una amiga que Barrionuevo la había encerrado en una pieza. (Foto: Facebook/Vicky Ituzaingo).

El relato reconstruye así episodios que, según las conversaciones, habían generado preocupación entre las personas más cercanas a Camila.

La escena que describen los chats es la de una joven que buscaba ayuda pero que, al mismo tiempo, encontraba obstáculos para poder alejarse.

Una amiga de Camila refirió que la joven llegó a su casa con la cara hinchada y los ojos rojos de tanto llorar. (Foto: Facebook/Vicky Ituzaingo).
Una amiga de Camila refirió que la joven llegó a su casa con la cara hinchada y los ojos rojos de tanto llorar. (Foto: Facebook/Vicky Ituzaingo).

Cuando una amiga le preguntó si la había golpeado y le ofreció que fuera a su casa, Camila explicó que no podía hacerlo porque Barrionuevo se lo impedía. “Está la madre y la amiga de la madre, ni se mete”, agregó, en referencia a quienes estaban con ellos.

Los mensajes cobran especial relevancia ahora, mientras la Justicia intenta reconstruir cómo fueron las horas previas al ataque en la casa de Camila, ubicada sobre la calle Almagro al 2500, en el barrio San Alberto.

El avance de la investigación y el silencio del acusado

Barrionuevo fue detenido y, asistido por un defensor oficial, se negó a declarar ante la fiscal Florencia Di Sciascio. Está acusado por homicidio agravado por el vínculo y por el ataque contra el padrastro de la joven, quien recibió disparos en ambas piernas.

El silencio del acusado ante la fiscalía contrasta con el video que había difundido antes de ser detenido. Allí había cuestionado la versión sobre el crimen y aseguró: “No soy un femicida, yo la amaba”.

Su tía, Laura Ríos, también había sostenido que el disparo contra el padrastro de Camila “no fue intencional” y que se trató de un hecho “sin querer”.