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“Me voy a quedar hasta las últimas consecuencias”: la incertidumbre de Luis, salvadoreño de 68 años, ante el fin del TPS en Estados Unidos

“ Yo me voy a quedar hasta las últimas consecuencias, todavía tengo mi compromiso con mi madre en El Salvador, tengo que apoyarla mientras estemos con vida, no puedo regresar solo a comer ”, afirma Luis , un salvadoreño de 68 años beneficiario del TPS que ve con incertidumbre su futuro y el de su es

Cadena LáserVía Infobae3 min de lectura
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“Me voy a quedar hasta las últimas consecuencias”: la incertidumbre de Luis, salvadoreño de 68 años, ante el fin del TPS en Estados Unidos
Luis, beneficiario del TPS, afirma que permanecerá en Estados Unidos mientras pueda apoyar a su madre en El Salvador. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Yo me voy a quedar hasta las últimas consecuencias, todavía tengo mi compromiso con mi madre en El Salvador, tengo que apoyarla mientras estemos con vida, no puedo regresar solo a comer”, afirma Luis, un salvadoreño de 68 años beneficiario del TPS que ve con incertidumbre su futuro y el de su esposa en Estados Unidos.

Luis migró en diciembre de 1999, tras perder su empleo en una agencia bancaria en San Salvador, motivado por la urgencia de sostener a sus hijas pequeñas en El Salvador.

Migró “movido por varias razones. No tenía trabajo, mis niñas estaban chiquitas y no podía de otra forma. Intenté por todos lados y nada”, relató.

Cruzó la frontera a pie y gracias al Estatus de Protección Temporal (TPS) otorgado en 2001, pudo acceder a un permiso de trabajo legal con cierta estabilidad.

Desde hace más de dos décadas, Luis ha trabajado en una fábrica de implementos deportivos. “Trabajo en un building, donde se hacen las pelotas de básquet, bates y todo cosa para los deportes. Desde fútbol hasta paracaidismo”, menciona.

Su empleo le ha permitido contar con seguro médico y otros beneficios. “Ya tengo veinte años de ser full time ahí, que llegué como temporal. Tengo veintidós años de estar ahí. Veintitrés voy a cumplir en enero”, mismo empleo que le permitió brindar educación universitaria a sus tres hijos en El Salvador.

Luis migró desde San Salvador en 1999 por la falta de trabajo y la necesidad de sostener a sus hijas pequeñas en El Salvador. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El próximo 9 de septiembre, el TPS expirará tras más de dos décadas de vigencia. Este programa, implementado tras los terremotos de 2001 en El Salvador, ha protegido a miles de salvadoreños de la deportación y les ha permitido trabajar legalmente.

La terminación del beneficio no implica deportaciones inmediatas, pero sí la pérdida de derechos laborales y la exposición a la irregularidad migratoria para quienes no han podido regularizar su situación por otras vías.

Luis reconoce que el final del TPS los coloca en un limbo. “Si los papeles se me vencen y no hay para dónde, me toca irme, eso ahí queda. No me gustaría mucho andar escondiéndome y corriendo a cada rato”.

La imposibilidad de acceder a una jubilación agrava su preocupación. “La empresa no da tiempo, sino que el que se jubila, el seguro social le da una cuota mensual, pero siempre y cuando tengas tus papeles activos, no vencidos. Si los tenés vencidos, ese dinero se perdió”.

En casi veintitrés años en suelo estadounidense, Luis no ha reunido los requisitos para otro tipo de residencia. “No, ahí tienes que llenar una serie de requisitos para poder aplicar a otra cosa, como hijos, cónyuge o ser víctima de un delito. Yo no he sido testigo de ningún crimen ni nada, y no tengo hijos aquí tampoco. Entonces, ¿cómo? No lleno ninguno de los requisitos que piden para esto”.

Luis trabaja desde hace más de dos décadas en una fábrica de implementos deportivos y ese empleo le permitió financiar la educación universitaria de sus hijos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La situación migratoria se ha vuelto más hostil con el paso de los años. “Hoy en la actualidad pues están agarrando al que le ven cara de hispano. Tenga o no tenga papeles, lo levantan. Hay gente que solo porque habla español con otro, por eso te agarran”, narra sobre el ambiente. Luis no tiene claro qué haría si regresa a El Salvador. “Lo que sí sé que voy a llegar a ser estorbo a alguien, porque no sé ni qué voy a hacer allá. Ya con la edad que tengo no me van a dar trabajo en una fábrica”.

A la espera de una decisión administrativa, Luis mantiene la esperanza de que la situación migratoria cambie antes de septiembre. “Si saliera algo, dieran otro tiempo más, pues encantado, seguimos aquí. Pero si no, pues ni modo”.

Aunque Luis pudo brindar estudio a sus hijos y construir una vivienda para su regreso debe asegurarse una forma de seguir su vida.

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