Cambiar la toallita cada dos horas, levantarse de noche por miedo a manchar las sábanas, arrastrar un cansancio que no se va ni durmiendo doce horas. Para muchas mujeres, esa escena se repite todos los meses y se naturaliza.

El problema es que ese combo puede tener un costo que no se ve a simple vista: el cuerpo se queda sin hierro. Y, a veces, ni siquiera un análisis de rutina lo detecta.

Cuándo la mentruación deja de ser un trámite

La anemia por falta de hierro, la más común de todas, está lejos de ser un tema menor. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en 2019 el 30% de las mujeres de 15 a 49 años tenía anemia, unos 571 millones en todo el mundo. Entre las embarazadas, la cifra trepaba al 37%.

“La población más afectada son las mujeres”, afirma Paula Juárez Gonzálvez, médica española especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.

Pedir ferritina, además de hemoglobina, ayuda a detectar la falta de hierro a tiempo.
Pedir ferritina, además de hemoglobina, ayuda a detectar la falta de hierro a tiempo.

La especialista señala al sangrado menstrual abundante como una de las causas más frecuentes de este déficit. Agrega que es un cuadro que se diagnostica y se trata poco, aunque se calcula que afecta a entre el 18% y el 38% de la población femenina.

No es solo una cuestión física. Según Juárez Gonzálvez, pega también en lo emocional y en la vida social. Detrás de una regla muy abundante puede haber, entre otras cosas:

  • Miomas o adenomiosis, alteraciones del útero bastante frecuentes.
  • Síndrome de ovario poliquístico.
  • Trastornos de la coagulación, heredados o adquiridos, que aparecen en hasta el 20% de las pacientes.
  • El uso de anticoagulantes.

El análisis que puede ser tramposo

Acá aparece el dato más inquietante. Para la OMS, una mujer adulta tiene anemia cuando su hemoglobina baja de 12 g/dl. Pero el hierro puede estar por el piso mucho antes de que ese número se mueva.

Un estudio publicado en la revista Journal of Pediatric and Adolescent Gynecology analizó a 114 adolescentes que consultaron por menstruaciones abundantes en un hospital de Estados Unidos. Los resultados:

  • Más de la mitad (50,9%) tenía las reservas de hierro bajas, medidas por un valor llamado ferritina.
  • De ese grupo, solo el 41,4% tenía anemia.
  • Es decir, el control de hemoglobina por sí solo dejaba pasar a más de la mitad de las chicas con falta de hierro.

Por eso, los autores recomiendan pedir ferritina además de la hemoglobina cuando hay reglas abundantes. Y advierten que el cansancio puede aparecer aunque la anemia todavía no se haya instalado.

Cuando el camino es de ida y vuelta

La relación tiene otra vuelta de tuerca, menos conocida. Así como una mentruación abundante puede provocar anemia, una anemia avanzada puede alterar el ciclo: hacer que el sangrado sea menor, que se atrase o que desaparezca por un tiempo. En los cuadros leves, en cambio, eso no suele pasar.

Las señales de alerta más habituales de la anemia son:

  1. Cansancio excesivo sin motivo aparente.
  2. Mareos.
  3. Debilidad en brazos, piernas o todo el cuerpo.
  4. Dolores de cabeza.

Ojo: un atraso no siempre es embarazo ni anemia. El estrés, el ejercicio muy intenso, los cambios bruscos de peso, algunos medicamentos y ciertos anticonceptivos también pueden desordenar el calendario. Lo mismo pasa con una menopausia temprana, que puede llegar antes de los 40.

La buena noticia es que hay tratamiento. Juárez Gonzálvez remarca que, una vez detectada la falta de hierro, conviene reponerlo cuanto antes. Para controlar el sangrado existen distintas opciones, que el médico elige según la causa, las preferencias de cada mujer y si busca o no un embarazo.

El primer paso es no resignarse a que “siempre fue así” y hacer la consulta.