Buenos Aires, 20 septiembre (NA) -- A los argentinos que cambian un empleo formal por la informalidad les cuesta hasta un 27,8% del salario real, en un contexto de aumento de la precarización del mercado laboral, según reflejó un informe de C-P Consultora. El reporte expuso que el aumento del trabajo en negro y del cuentapropismo oculta una recomposición hacia abajo de la estructura ocupacional en la Argentina, impulsada por la necesidad de más integrantes del hogar de salir a buscar ingresos para llegar a fin de mes. El mercado de trabajo argentino atraviesa un proceso de precarización estructural en el que la desocupación alcanzó el 7,9% en el segundo trimestre, mientras que el empleo no registrado abarca al 45% de los trabajadores. El estudio de C-P Consultora, elaborado a partir del seguimiento de trabajadores de entre 18 y 65 años a través de ocho paneles de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) entre 2023 y 2025, evidencia que abandonar un empleo asalariado formal genera caídas sustanciales en la capacidad de compra. El golpe más severo lo sufren quienes terminan trabajando por cuenta propia, registrando un retroceso promedio del 27,8% en sus ingresos reales. Mientras que los trabajadores que migran de un puesto registrado a un empleo no registrado sufren un recorte del 13,9% en su poder adquisitivo. En tanto que trasladarse desde el sector privado registrado hacia el sector público representa un descenso promedio del 5,4% en la remuneración. En contraste, aquellos asalariados del sector privado que lograron conservar su puesto registrado experimentaron una mejora promedio del 2% en sus ingresos reales. Como contrapartida, el relevamiento también demuestra que acceder a un puesto formal es la vía más efectiva para recomponer los ingresos. Los cuentapropistas que lograron conseguir un empleo privado registrado al cabo de un año aumentaron sus ingresos reales un 34,3%. La transición desde un empleo asalariado no registrado hacia el sector privado formal implicó una suba del 31,6% en la remuneración real. Sin embargo, Pablo Moldovan, analista de C-P Consultora, advirtió que “lo que está creciendo es una forma de trabajo que es aún más precaria que la del asalariado informal”, puntualizando que se trata de ocupaciones vulnerables que se caracterizan por la ausencia de un salario fijo, jefe, lugar físico de trabajo y cobertura de obra social. Agencia NA