Mercedes Morán y Dolores Fonzi conversaron con TN Show sobre Mis muertos tristes, la nueva miniserie basada en relatos de Mariana Enríquez y dirigida por el chileno Pablo Larraín. La ficción, que llega a Netflix con cuatro episodios, cruza el terror sobrenatural con conflictos familiares y sociales.
En la historia, Morán interpreta a Ema, una médica jubilada que tiene la capacidad de comunicarse con los muertos, mientras que Fonzi se pone en la piel de Carolina, su hija. La ficción toma elementos de distintos cuentos de Enríquez, entre ellos el que da nombre a la serie, “Julie” y “Un lugar soleado para gente sombría”.
Durante la entrevista con TN Show, las actrices destacaron la posibilidad de trabajar con dos figuras que admiran especialmente: Mariana Enríquez y Pablo Larraín.

“Ambas somos admiradoras como lectoras de Mariana Enríquez. Admiramos mucho a Pablo. Así que un poco excluyéndonos a nosotras, dijimos Mariana Enríquez, Pablo Larraín, qué buen cóctel. Allá vamos”, aseguró Morán.
Mercedes Morán habló de Ema, una mujer atravesada por un don
Uno de los ejes de Mis muertos tristes es la capacidad que tiene Ema para comunicarse con quienes murieron. La protagonista utiliza ese particular vínculo para escuchar a los muertos y brindarles consuelo, aunque también carga con las consecuencias que tiene esa habilidad en su vida cotidiana.
En ese sentido, Morán explicó: “Los vínculos que tiene mi personaje atravesados por este don, que tiene todos sus vínculos corridos del lugar”.
“Todos los vínculos que ella tiene con los vivos, con su familia, con su hija especialmente, y con los muertos, ¿no? Una mujer que, si bien hace mucho, ha sido atravesada por este don a su pesar y que igual se convirtió en una científica, estudió medicina, pero, bueno, no ha podido evitar padecer las consecuencias de este don”, profundizó.

Dolores Fonzi explicó el vínculo entre Carolina y su madre
Para Dolores Fonzi, la relación entre Carolina y Ema también está atravesada por esa capacidad sobrenatural que tiene su madre.
“Yo siento que ese don que tiene su madre, que es muy difícil de comprender, de cualquier manera le genera una admiración”, explicó la actriz.
Y agregó: “Porque hay algo que la atrapa, que le interesa, que le da curiosidad de esta personalidad que conoce desde que nació. Y que hay un pegoteo”.
Según Fonzi, Carolina no consigue reconstruir su propia vida porque hay algo que sucede dentro de su familia que concentra toda su atención: “Yo siento que mi personaje no logró rearmar nada porque hay algo mucho más interesante que está sucediendo, más trascendente en su casa, que es una madre que está en contacto con todos los planos de la existencia”.
“El miedo genera odio y el odio se transforma en fascismo”
La serie también utiliza los elementos sobrenaturales para hablar de problemas sociales concretos. La historia transcurre en un barrio atravesado por la violencia, donde el asesinato de tres adolescentes desencadena una serie de situaciones que enfrentan a los vecinos y a los muertos que Ema puede ver.

En ese contexto aparece una frase que resume una de las ideas centrales de la ficción: “El miedo genera odio y el odio se transforma en fascismo”.
Consultada sobre ese concepto, Morán consideró que se trata de “una síntesis perfecta de lo que sucede en la historia”.
“Porque Mariana se encarga de contar historias fantásticas en un ámbito donde lo social es tan protagonista como el resto”, explicó.
La actriz se refirió también al barrio de Piedrabuena, donde transcurre parte de la historia: “Se ha degradado y se ha llenado de violencia. Bueno, ahí hay una cantidad de fantasmas y de muertos que vienen, que están necesitando que no los olvidemos y que tratemos de hacer justicia por ellos”.
Y reflexionó sobre el sentido que puede tener la conexión con aquello que no podemos explicar: “Yo creo que todos necesitamos, de alguna manera, creer en algo más. Tiene que ver con encontrar algún... ayudar a encontrar el sentido que cuando lo perdemos, no está bueno”.
Dolores Fonzi: “No creer en la energía es absurdo”
Fonzi también habló de su propia mirada sobre la idea de energía y sobre cómo el trabajo actoral le permite explorar distintas formas de percibir la realidad.
“Y no creer en la energía es absurdo. O sea, digamos, creo que hay problemas cuando creemos que no somos energía o que creemos que estamos solos en un... en nuestro cuerpo”, sostuvo.
La actriz aseguró que su profesión también la lleva a explorar diferentes estados y formas de comprender a los personajes.

“Siento que sí, yo creo en todo, básicamente. Y creo que ser actriz nos habilita a adentrarnos en estas energías nuevas de personajes. Tenemos que cambiar la energía para cada personaje”, explicó.
En ese sentido, remarcó que interpretar implica ponerse en el lugar del otro: “Tenés que entender, empatizar, comprender. Y eso habilita a poder entender que la realidad no es solamente... lo que vemos”.
De qué trata “Mis muertos tristes”
La ficción sigue a Ema, una médica jubilada que puede comunicarse con los muertos y atender sus pedidos. Su hija Carolina también tiene una conexión particular con ese mundo, mientras que la historia familiar se entrecruza con los conflictos de un barrio marcado por la violencia.
La miniserie adapta elementos de distintos cuentos de Mariana Enríquez, quien además participó en el guion junto a Guillermo Calderón, Anastasia Ayazi y Pablo Larraín. El director chileno también está al frente de la producción.
La serie fue presentada previamente en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián en formato película y llega a Netflix dividida en cuatro episodios.




