
Un elemento del Primer Batallón de Fuerzas Especiales murió el 31 de agosto después de activar una mina durante un recorrido de vigilancia en la comunidad de Las Playitas, en Tumbiscatío, Michoacán.
El efectivo, identificado como Juan Manuel B. M., resultó herido por la detonación y fue trasladado a la 43 Zona Militar, con sede en Apatzingán, donde posteriormente falleció a consecuencia de las lesiones.
El caso se sumó al registro de militares muertos por minas y otros artefactos explosivos en Michoacán desde 2024, una práctica utilizada por grupos criminales en regiones serranas y rurales del estado para obstaculizar los desplazamientos de las fuerzas de seguridad.
Una amenaza que se extendió por distintas regiones de Michoacán
El uso de explosivos contra personal militar ya había provocado víctimas antes de los ataques registrados en diciembre de 2024. Durante febrero de ese año, militares fueron víctimas de detonaciones en los municipios de Tepalcatepec y Aguililla, con cinco elementos muertos, de acuerdo con artículos periodísticos disponibles sobre esos hechos.
En diciembre de 2024 ocurrió otra serie de ataques. En Cotija, dos militares murieron después de que un artefacto explosivo detonara contra un vehículo del Ejército. Días después, otros dos elementos fallecieron en Buenavista mientras realizaban labores relacionadas con la localización y desactivación de un explosivo.
La violencia con estos dispositivos alcanzó uno de sus episodios más letales en mayo de 2025. En esa ocasión, un convoy militar fue atacado con un artefacto explosivo en la zona limítrofe entre Michoacán y Jalisco, con un saldo de ocho elementos muertos.

El empleo de estos dispositivos no se ha limitado a minas colocadas sobre caminos. Las autoridades también han localizado artefactos explosivos improvisados, algunos adaptados para ser utilizados mediante drones, en municipios de Tierra Caliente y otras zonas donde grupos criminales mantienen disputas.
Los hallazgos han aumentado en los últimos años. De acuerdo con información oficial de la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán, durante 2024 fueron neutralizados 739 artefactos explosivos improvisados, mientras que en 2025 la cifra ascendió a mil 645.
El registro estatal incluye artefactos localizados y neutralizados por personal especializado de seguridad y no equivale al número de explosivos utilizados en ataques ni al total de dispositivos asegurados por las fuerzas federales.
La presencia de minas y explosivos también ha modificado las condiciones de los operativos en las zonas de mayor conflicto. Los caminos rurales, brechas y áreas serranas representan un riesgo para los elementos que realizan recorridos terrestres, debido a que los dispositivos pueden permanecer ocultos hasta que un vehículo o una persona activa el mecanismo.
Los ataques registrados desde 2024 muestran además que los explosivos han sido utilizados en diferentes municipios y contra distintos tipos de despliegues militares. Los episodios han ocurrido tanto durante recorridos de vigilancia como durante operaciones contra organizaciones criminales y trabajos para localizar o neutralizar artefactos.
Con la muerte registrada en Tumbiscatío, el recuento construido a partir de artículos periodísticos disponibles y reportes sobre los distintos ataques llegó a al menos 18 militares fallecidos en Michoacán desde 2024 por minas y otros artefactos explosivos.
El nuevo caso ocurrió en una zona donde las autoridades mantienen presencia debido a la actividad de organizaciones criminales y a la disputa por el control de rutas y territorio. La detonación volvió a mostrar uno de los principales riesgos para los efectivos desplegados en las regiones rurales del estado.