Carmen Menéndez Cobos

Lyon (Francia), 20 sep (EFE).- El artista argentino Miguel Rothschild presenta en la 18ª Bienal de Arte Contemporáneo de Lyon 'Río de la Plata', una imponente instalación de 15 metros inspirada en la historia bella y trágica del estuario bonaerense, explicó en una entrevista con EFE.

En la obra de Rothschild, el Río de la Plata es una enorme superficie ondulada con tonos cobrizos, rosados y plateados suspendida del techo gracias a infinitos hilos de nailon que la atraviesan y continúan hacia el suelo, donde terminan en pequeños plomos.

La luz se refleja en los hilos creando la sensación de lluvia sobre ese río que parece flotar en el interior de 'Los Grandes Locos', la gigantesca nave industrial que acoge buena parte de la Bienal. Pero la historia detrás de la pieza es mucho más oscura que su apariencia, como señaló el artista.

"La obra está basada en una historia de cómo nació el nombre del Río de la Plata, que cuando los conquistadores españoles llegaron a esas tierras vieron a los aborígenes con pequeñas cosas de plata y de ahí hicieron todo un mito de la historia del Rey Blanco, un rey que habitaba en una sierra llena de plata y de riquezas", relata.

"A mí me gustaba jugar con esa idea de un río de plata. Entonces hice un gran río que refleja mucho la luz, la tela refleja la luz y se ve como entre plata y barro, porque esta historia lleva aparejadas tragedias. La primera tragedia es esa búsqueda de la plata: aniquilaron cantidad de pueblos aborígenes que estaban viviendo en esa zona", señaló.

La segunda tragedia remite a la dictadura militar argentina y a los miles de desaparecidos arrojados al Río de la Plata durante los llamados vuelos de la muerte, como esos hilos que terminan en plomos bajo la obra.

"Quería de alguna forma, metafóricamente, hablar de esa tristeza que lleva aparejada el Río de la Plata, sin ser demasiado evidente. No quería -dice- poner cuerpos, sino simplemente un situación meditativa, melancólica, que está bajo estas aguas".

El agua, el mar y el cielo aparecen con frecuencia en la obra de Rothschild. "El mar tiene algo para mí infinito, inexplicable, que me fascina". También se inspira del romanticismo alemán y de la religión, que aborda desde una idea de misterio y de "espiritualidad etérea, inagarrable".

Pero Rotschild no busca ofrecer una interpretación cerrada. "El arte es un lugar de proyección. Cada uno ve algo distinto y lo que ve es su propia necesidad y su propia proyección".

¿Y qué quiere provocar con su obra? "Lo primero es que tengan una relación sensible. Para mí es muy importante que visualmente funcione la obra y, a partir de eso, que la gente pueda ver otras capas y otras interpretaciones", concluye.

Rothschild (Buenos Aires, 1963), radicado en Berlín desde los años 90, trabaja principalmente con fotografía, vídeo, instalación y collage. Su obra ha sido expuesta en instituciones de Europa y América Latina. EFE

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