
El asesinato de Dereck Isaac McNeil James abrió durante semanas una pregunta inevitable: ¿lo mataron por la información que había entregado sobre la desaparición de Angie Peña?
Ahora, la Secretaría de Seguridad sostiene que la investigación avanza en otra dirección.
El titular de esa institución, Gerson Velásquez afirmó que las pesquisas desarrolladas tras el crimen del 17 de agosto en Roatán no vinculan, hasta este momento, el homicidio con la condición de McNeil como testigo dentro de las investigaciones relacionadas con Angie Peña.
Por el contrario, aseguró que existían otros conflictos y procesos alrededor de McNeil que pudieron generar amenazas en su contra.
Seguridad cuestiona incluso cómo era presentado McNeil
El ministro fue más lejos y cuestionó públicamente que McNeil fuera identificado como abogado.
Según su versión, no habría concluido la carrera de Derecho ni estaría inscrito en el Colegio de Abogados de Honduras.
Explicó que habría trabajado como escribiente en los juzgados y que posteriormente realizó diferentes gestiones que derivaron en señalamientos y procesos judiciales.
El funcionario llegó a describirlo como un supuesto “estafador”, una afirmación que corresponde a la versión de Seguridad y que debe diferenciarse de cualquier responsabilidad establecida mediante sentencia.
También sostuvo que McNeil había generado conflictos con diversas personas y que ese entorno constituye ahora una de las líneas examinadas para explicar su asesinato.

Un capturado, más sospechosos y una pregunta pendiente
Las autoridades aseguran tener una persona detenida por el crimen y órdenes de captura pendientes contra otros presuntos participantes.
La investigación pretende establecer no solamente quiénes ejecutaron el ataque, sino también si existió un autor intelectual.
Ese punto será determinante.
Hasta que se determine quién ordenó matar a McNeil y por qué, cualquier afirmación definitiva sobre el móvil seguirá dependiendo de los resultados de la investigación penal.
Seguridad sostiene que dispone de información que orienta el caso hacia conflictos distintos a Angie Peña, pero también ha evitado revelar detalles alegando que hacerlo podría comprometer las capturas pendientes.

Su declaración sobre Angie no desapareció con su muerte
Separar el homicidio del caso Angie Peña tampoco significa que McNeil deje de ser relevante en esa investigación.
Antes de morir había rendido una declaración que, según las autoridades, fue incorporada mediante prueba anticipada.
Eso permite que su testimonio pueda permanecer dentro del expediente aunque ya no pueda presentarse personalmente ante un tribunal.
Además, recientemente apareció una grabación en la que McNeil afirma de manera categórica: “Yo estuve ahí, yo vi a Angie Peña”.
También aseguró conocer a personas identificadas como “Los Delta” y lanzó acusaciones sobre supuestas actividades criminales y vínculos políticos.
Esos señalamientos no constituyen por sí mismos prueba de los delitos denunciados. Corresponde al Ministerio Público determinar qué parte de sus declaraciones cuenta con evidencia independiente que permita corroborarlas.
Dos investigaciones que ahora deben separarse
El caso plantea desde ahora dos interrogantes diferentes. Una es qué sabía McNeil sobre Angie Peña y qué valor tendrá judicialmente la información que dejó.
La otra es por qué fue asesinado.
Que haya sido testigo protegido no demuestra automáticamente que esa condición haya provocado su muerte. Pero tampoco basta con señalar otros conflictos para cerrar definitivamente esa posibilidad: el móvil deberá sustentarse mediante pruebas.

Angie desapareció el 1 de enero de 2022 después de salir en una moto acuática en West Bay, Roatán. Más de cuatro años después, su paradero continúa sin esclarecerse.
McNeil ya no podrá explicar personalmente lo que aseguró haber visto.
Por eso, mientras Seguridad intenta desvincular su asesinato del expediente de Angie, la investigación enfrenta una prueba decisiva: demostrar quién quiso muerto a McNeil y qué motivo había detrás del crimen.




