Cuando se piensa en una falla del auto, lo primero que suele venir a la mente es una batería agotada o una rueda pinchada. Sin embargo, los autos esconden bajo el capó decenas de piezas que pueden pasar desapercibidas y provocar problemas graves si no se revisan a tiempo.

Según el mecánico Miquel Turbo, entrevistado en el pódcast Al Corte, la falla que más veces le toca arreglar en el taller es la de la cadena de distribución. Este componente es clave porque sincroniza el movimiento del cigüeñal —que mueve los pistones— y el árbol de levas, encargado de abrir y cerrar las válvulas del motor.

El síntoma que muchos ignoran: el ruido metálico en el motor

La cadena de distribución está formada por eslabones metálicos y, aunque es robusta, no es indestructible. Con el uso, se va desgastando y puede perder el sincronismo, lo que genera roces entre las piezas del motor.

Uno de los signos más claros de que la cadena está fallando es un ruido metálico que proviene del motor. Sin embargo, según relató Miquel Turbo, la mayoría de los conductores no presta atención a ese sonido. “Hay gente que no se da cuenta y hasta se acostumbra al ruido”, contó sobre la reacción de muchos clientes cuando los llama para advertirles del problema.

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Cadena o correa: las diferencias y por qué importa revisarlas

No todos los autos tienen cadena de distribución. Algunos modelos utilizan una correa, que cumple la misma función pero está hecha de caucho, goma y nailon. La correa es menos ruidosa que la cadena, pero también es más propensa a romperse.

La elección entre cadena o correa depende del diseño del motor. En ambos casos, el mantenimiento es fundamental para evitar daños mayores y costosos.