Julio César Sánchez
Albacete, 12 sep (EFE).- Una faena inesperada de dos orejas de Morante de la Puebla a un toro complicado asombró y alumbró una tarde de "No hay billetes" en la que tanto Paco Ureña como Borja Jiménez, ambos firmes, se llevaron un trofeo.
Como ocurriera en la corrida del viernes, las taquillas de la plaza de toros de Albacete colgaron el ansiado "No hay billetes" al día siguiente. Esta vez al reclamo de Morante de la Puebla.
El genio sevillano dejó varios lances mecidos en el saludo a la verónica al primero, un buen toro que permitió a Morante plasmar una tauromaquia asentada en los talones, de mentón hundido, toques enérgicos y trazo armónico, dando tiempo entre muletazo y muletazo. El trasteo no alcanzó cotas deslumbrantes aunque siempre mantuvo un nivel notable, fallando a espadas.
En el cuarto, el de La Puebla no pudo disfrutar debido a la condición de su antagonista, que se metía por dentro y en algún momento repuso.
Sin embargo deslumbró por ser capaz de sobreponerse a tal condición y terminar, poco a poco, cuajándolo por los dos pitones, robándole el último tramo de los muletazos, exponiendo sin exhibicionismo, con una maestría y valor de elegidos. Además, firmó su obra de gran estocada a la primera.
Inconmensurable Morante, dos orejas, marcó la diferencia también con el toro complejo.
Paco Ureña se decantó por las verónicas a pies juntos para saludar al segundo, con una de ellas extraordinaria por el pitón derecho. Ello fue antes de interpretar un toreo de muleta de mucha expresión, con ligazón, enroscándose al buen toro de Domingo Hernández, codilleando para ceñirse más las embestidas por los dos pitones, en una labor que, a buen seguro, habría sido premiada con una oreja, cuando no dos de no fallar en la suerte suprema.
Se desquitó parcialmente el murciano en el buen quinto, en un trasteo arrebatado, de compás abierto, mano baja, trazo largo, abundante, con raptos de la inconfundible personalidad de Ureña, culminada en la suerte de recibir con volapié caído, razón por la que el palco se retuvo a la hora de sacar el segundo pañuelo, en fuerte petición de los tendidos.
Borja Jiménez salvó milagrosamente ileso el trance de irse a porta gayola en el tercero, que hizo por él una vez incorporado el torero. El sevillano se las vio con un toro manejable, al que exigió en un vistoso inicio con pases cambiados por la espalda y varios cambios de mano de trazo muy curvo. El toro aguantó tandas mandonas, algo desiguales, en un trasteo de más a menos bien rematado con la espada aunque sin premio tangible.
Sí lo hubo en el sexto, del que paseó un trofeo por una actuación entregada, con varias largas cambiadas de rodillas de saludo, y un trasteo dando los frentes al natural a un toro con calidad pero que se fue apagando poco a poco. Se dilató al intentar cuadrar al toro, enfriando un tanto los ánimos, que aún así le otorgaron la oreja a tres citada.
FICHA: Plaza de toros de Albacete. Quinto festejo de feria. Corrida de toros. Lleno de "No hay billetes".
Se lidiaron seis toros de Domingo Hernández, de magníficas hechuras. Primero manejable. Segundo noble y enclasado. Bueno el tercero. Complejo el cuarto. Buenos quinto y sexto.
Morante de la Puebla (de carmelita y oro): pinchazo y estocada desprendida (ovación con saludos); estocada entera arriba (dos orejas).
Paco Ureña (de champán y oro): dos pinchazos, casi media arriba y descabello (ovación con saludos tras aviso); estocada entera caída recibiendo (oreja con petición de la segunda).
Borja Jiménez (de nazareno y oro): estocada entera arriba (vuelta al ruedo tras petición y aviso); estocada entera desprendida (oreja tras aviso).
Morante de la Puebla salió a hombros.EFE
1011027



