Kinsasa, 25 sep (EFE).- Una joven murió por un impacto de bala en el este de la República Democrática del Congo (RDC) tras un altercado entre las fuerzas de seguridad y familiares de un fallecido por ébola que interrumpieron el protocolo sanitario de entierro, informaron este viernes a EFE fuentes médicas implicadas en la respuesta a la epidemia.
"La familia del difunto se interpuso para intentar llevarse el cadáver de su pariente. Una multitud se sumó a la familia, por lo que las fuerzas del orden se vieron obligadas a intervenir disparando al aire", contó a EFE el coordinador de la respuesta contra el ébola en Beni, en la provincia de Kivu del Norte (este), Erick Banga.
"Lamentablemente, una joven murió durante este incidente, a pesar de que siempre hemos comunicado y recordado a las comunidades que la epidemia de ébola es real y que el cadáver de un fallecido por ébola no puede ser manipulado por cualquiera", recordó Banga.
El incidente sucedió el pasado jueves durante una operación de entierro digno y seguro para víctimas de ébola en el cementerio de Katula. La joven era allegada a la familia del difunto y murió mientras los agentes disparaban al aire para intentar dispersar a la muchedumbre.
Según Banga, las fuerzas de seguridad consiguieron recuperar el cadáver sustraído por los familiares, lo que permitió a los equipos sanitarios completar el protocolo de entierro, pero el cuerpo ya había sido manipulado por la familia.
El gestor adjunto de incidentes del Centro de Operaciones de Emergencia de Salud Pública (COUSP) del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de la RDC, Adélard Lufungola, advirtió de que este tipo de situaciones complican las labores de contención del ébola.
"No se puede controlar una epidemia sin el compromiso de la comunidad. La población debería acompañarnos en esta respuesta, algo que no está sucediendo", expresó a EFE el doctor Lufungola.
Las autoridades sanitarias indicaron que manipular los restos de las víctimas de ébola representa un elevado riesgo de contagio, por lo que las inhumaciones deben ser ejecutadas exclusivamente por personal especializado.
Según el último balance de la agencia de salud pública africana, la epidemia acumula 7.820 casos confirmados y 3.779 muertes desde que se declaró oficialmente el brote en el este de la RDC el pasado 15 de mayo.
Un total de 1.951 pacientes han superado la enfermedad y 885 permanecen hospitalizados o en aislamiento, mientras que los contagios entre el personal sanitario ascienden a 239, de los cuales 50 han fallecido.
La epidemia afecta a 63 zonas de salud de siete de las 26 provincias de la RDC: Ituri (este), Tshopo (centro-norte), Bas-Uélé (norte), Haut-Uélé (noreste), Kivu del Norte (este), Kivu del Sur (este) y Ubangi del Sur (noroeste).
Este brote es el segundo más mortífero y contagioso de la historia a nivel global, aunque aún está lejos del más grave registrado hasta la fecha, que provocó unos 11.000 muertos y 28.000 contagios en África occidental entre 2014 y 2016. EFE



