Katmandú, 8 sep (EFE).- Nepal ha reforzado casi dos semanas después de la devastadora riada del 26 de agosto la búsqueda dentro de los túneles de varias centrales hidroeléctricas, donde el Ejército calcula que pueden encontrarse unas 121 personas y donde los equipos mantienen algunas de sus mayores esperanzas de hallar todavía supervivientes.

El Ejército ha movilizado más personal y maquinaria para abrirse paso por galerías bloqueadas por toneladas de barro, rocas y escombros en las centrales de Rasuwagadhi, Trishuli-3A, Trishuli-3B, Chilime y Upper Trishuli-1, explicó a EFE su portavoz, el general de brigada Rajaram Basnet.

"Los trabajos se realizan en los túneles de todos los proyectos desde el primer día. Sin embargo, ahora hemos movilizado más personal y les hemos dado prioridad", afirmó.

El Ejército estima que unas 121 personas pudieron entrar en los túneles antes de que la riada arrasara las instalaciones, una cifra que acota considerablemente las cerca de 900 personas vinculadas a proyectos hidroeléctricos que llegaron a figurar como desaparecidas tras la catástrofe.

Basnet recalcó que ese primer recuento no significaba que todas ellas hubieran quedado atrapadas bajo tierra. El Ejército considera que parte de los trabajadores pudo ser alcanzada por la riada fuera de las galerías.

La prioridad concedida ahora a las búsquedas subterráneas llega después de que los túneles hayan ofrecido algunos de los rescates más tardíos de la catástrofe.

Dos trabajadores fueron sacados con vida de Trishuli-3A después de pasar nueve días atrapados bajo tierra y un ciudadano chino fue rescatado al día siguiente en Upper Trishuli-1.

El experto australiano en rescates subterráneos Arnold Dix, que participa en las operaciones en Nepal, explicó a EFE que las condiciones bajo tierra hacen que estas búsquedas sean diferentes.

Los túneles afectados por la riada no han colapsado en su mayor parte, sino que permanecen estructuralmente en buenas condiciones pero llenos de rocas, barro y agua, una circunstancia que puede haber dejado espacios protegidos en su interior.

Dix sostiene que, incluso cuando la destrucción en la superficie es enorme, una estructura subterránea puede conservar aire respirable, una temperatura relativamente estable y espacios capaces de servir de refugio.

En Trishuli-3B, los militares consiguieron entrar por la galería y salir sin encontrar a nadie. Los equipos intentan ahora retirar suficiente material de esta instalación para permitir el acceso de una excavadora.

En Chilime, un equipo conjunto en el que participan especialistas extranjeros utiliza una miniexcavadora y bombas para extraer barro del túnel, mientras otra excavadora, transportada por aire, está siendo trasladada hacia las galerías.

En Upper Trishuli-1 los equipos han utilizado cámaras térmicas para rastrear el interior, mientras que en Rasuwagadhi militares y trabajadores del proyecto han logrado alcanzar la casa de máquinas y el puesto de control.

Basnet aseguró que los equipos continuarán trabajando dentro de los túneles hasta lograr abrirse paso, salvo que el Gobierno ordene lo contrario.

Casi dos semanas después de que la riada sepultara poblaciones e infraestructuras a lo largo de los ríos Bhote Koshi y Trishuli, bajo tierra sigue desarrollándose una de las pocas búsquedas en las que los equipos mantienen abierta la posibilidad de encontrar personas con vida. EFE