
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, confirmó este martes la captura de Muein al-Arabid, jefe del aparato de seguridad interior del grupo terrorista Hamas, en una operación conjunta del Ejército y el Shin Bet, la agencia de inteligencia interior israelí. La detención se produjo cerca del domicilio de al-Arabid, en una zona urbana del norte de la Franja de Gaza.
Netanyahu describió al detenido como uno de los integrantes de la cúpula de Hamas. En un comunicado difundido en redes sociales, el primer ministro afirmó que al-Arabid “fue responsable de ocultar y trasladar a nuestros rehenes, de esconder a altos mandos de Hamas, aumentar su fuerza e intentar restablecer las capacidades de la organización terrorista”. Según el mandatario israelí, el jefe de seguridad interior había participado recientemente en un esfuerzo por restaurar el control de Hamas sobre el enclave, así como en una campaña de desinformación sobre el proceso de desmilitarización acordado.
El Ejército israelí precisó que las fuerzas especiales del Shin Bet “allanaron un edificio en un área urbana de Gaza” para ejecutar la captura. La institución castrense acusó a al-Arabid de “promover planes” contra las tropas israelíes desplegadas en la línea amarilla, la demarcación establecida en el marco del alto el fuego. Durante el operativo, la fuerza aérea israelí realizó ataques selectivos contra varios objetivos militares en la zona con el objetivo declarado de neutralizar amenazas a las tropas desplegadas; el Ejército aseguró que no se registraron bajas entre sus efectivos. Al Arabid fue trasladado a territorio israelí, donde se abrió una investigación en su contra.

El acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamas entró en vigor el 10 de octubre de 2025, tras más de dos años de guerra desatada por el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. El pacto, impulsado por el gobierno de Estados Unidos, estableció la llamada línea amarilla como demarcación temporal: dejó bajo control israelí el 53% del territorio de Gaza mientras el 47% restante quedaba en manos palestinas. Desde entonces, Hamas ha denunciado desplazamientos unilaterales de esa línea hacia el oeste por parte de las fuerzas israelíes, mientras Netanyahu ha reconocido públicamente que el Ejército llegó a controlar más del 60% del enclave. El plan de paz impulsado por Washington condiciona una retirada israelí más amplia al desarme completo de Hamas, un punto que continúa sin resolverse y que explica la persistencia de operaciones de captura y ataques selectivos pese al cese formal de hostilidades.
Netanyahu enmarcó la operación de este martes dentro de una directriz de persecución que, según dijo, no cesará. “Mi directriz es clara: el Estado de Israel continuará persiguiendo a todos los líderes de Hamas y a todos los que participaron en la masacre del 7 de octubre”, declaró, tras felicitar al Ejército y al Shin Bet por el resultado del operativo. Las Fuerzas de Defensa de Israel han señalado en ocasiones anteriores que este tipo de acciones busca desarticular la cadena de mando de Hamas en Gaza y frustrar lo que describen como planes de ataque contra sus soldados y contra la población civil israelí.
La captura de Al Arabid se suma a una serie de operativos que Israel ha llevado a cabo contra mandos de Hamas desde la entrada en vigor del alto el fuego, en momentos en que persisten las dudas sobre el ritmo y el alcance real del proceso de desmilitarización pactado. Mientras Israel presenta estas acciones como parte legítima de la vigilancia acordada sobre la línea amarilla, Hamas y organizaciones palestinas las interpretan como una prueba de que el cese de hostilidades sigue siendo, más de diez meses después de su firma, un equilibrio sostenido por interpretaciones unilaterales de sus propios términos.