Después de sus clases en el Instituto Superior de Técnicas Aplicadas de Goma (ISTA Goma) en la República Democrática del Congo, Désiré Kabengela volvía a su taller y seguía trabajando. Con 24 años y estudiando electromecánica, construyó una cinta de correr mecánica fabricada íntegramente con madera, sin un solo componente eléctrico. El aparato fue su proyecto de defensa pública de tercer año.
Kabengela destinaba las horas libres a pensar y fabricar dentro de ese espacio propio. “Este es el lugar donde siempre estoy ocupado usando o fabricando nuestras cintas mecánicas. Este es nuestro taller”, afirmó el joven en declaraciones recogidas por Africanews. La rutina combinaba la formación académica con el trabajo manual sobre sus propios prototipos.
La cinta está fabricada íntegramente con madera dura y no necesita motor
El diseño emplea madera dura como material principal. La superficie sobre la que corre o camina el usuario se desplaza sin motor: el propio impulso de los pies activa el movimiento. La velocidad, la energía y el peso de cada persona determinan el ritmo de la banda.
Ese mecanismo permite usar el equipo en cualquier lugar con superficie plana, ya sea una vivienda, una oficina o un espacio rural. La cinta no requiere conexión eléctrica para funcionar, lo que la hace viable en zonas donde el suministro de energía suele interrumpirse, como ocurre con frecuencia en Goma y en otras áreas del país.

Marcelin Mutabazi, usuario del aparato, explicó la ventaja concreta que eso representa. “Siempre tenemos falta de electricidad en Goma; con esta cinta se puede usar en cualquier momento, aunque no tengas luz”, señaló en declaraciones al medio. Para él, la autonomía energética del equipo es su rasgo más práctico.
El entrenador que lo probó pidió apoyo del Estado para iniciativas como esta
Benefit Karwichi Emmanuel, entrenador, fue uno de los primeros en usar la cinta. Su valoración fue positiva, aunque identificó un aspecto técnico por resolver: el ruido aumenta cuando el usuario incrementa la velocidad.
La observación sobre el sonido apunta a un ajuste mecánico pendiente. Más allá de ese punto, su evaluación general sobre el funcionamiento del aparato fue favorable. El técnico no detalló cuánto tiempo usó la cinta ni bajo qué condiciones realizó la prueba.

Kabengela diseñó el equipo tanto para deportistas como para quienes practican actividad física de forma ocasional. Según Africanews, el uso regular del dispositivo puede contribuir a mejorar la resistencia física y a reducir factores asociados con enfermedades cardiovasculares e hipertensión.
El proyecto nació como tesis de tercer año y trascendió el aula
El aparato fue presentado en el marco de la defensa pública de Kabengela en el ISTA Goma. Lo que comenzó como un trabajo académico se convirtió en un prototipo funcional que llegó a ser probado por usuarios y entrenadores fuera del ámbito universitario.
Su cinta de madera quedó vinculada a una búsqueda práctica: ofrecer una alternativa de ejercicio accesible en un contexto donde la infraestructura eléctrica no siempre está disponible.

La propuesta del joven parte de un material disponible localmente, la madera, para resolver una necesidad cotidiana de su ciudad. El equipo puede instalarse en interiores o en cualquier superficie estable al aire libre, siempre que el terreno sea plano.
De acuerdo con Africanews, el estudiante no informó planes de producción en serie ni mencionó interés institucional o comercial concreto en torno al prototipo. Por lo cual, según explicaron, la cinta permanece como el trabajo de un joven que combinó su formación técnica con las condiciones reales de su entorno para fabricar algo funcional.


