San Millán de la Cogolla, en La Rioja. (Adobe Stock)

Con el fin de agosto, se acaba lo que solemos considerar como verano, aunque oficialmente el otoño no llegará hasta el 23 de septiembre y aunque el calor asfixiante se niega todavía a abandonarnos. En cualquier caso, lo que sí se ha terminado, al menos para la gran mayoría de los españoles, son las vacaciones. Septiembre, pese a ello, es un mes excelente para seguir viajando, incluso en escapadas breves, gracias a las menores aglomeraciones, a las temperaturas aún elevadas y al mar cálido.

¿Y cuál es el destino más recomendable para viajar en septiembre? No hay única respuesta. Baleares y Canarias, por ejemplo, mantienen su atractivo durante prácticamente todo el año; multitud de ciudades de interior se convierten en opciones perfectas para una visita rápida; y amplias zonas del norte del país ganan encanto para aprovechar un último chapuzón en el mar. Pero puestos a elegir, subjetivamente, un destino, y teniendo en cuenta que es el mes de la vendimia, otra alternativa ideal es La Rioja.

Esta comunidad celebra del 19 al 25 de septiembre las Fiestas de la Vendimia Riojana, con epicentro en Logroño, una de las citas más relevantes del calendario regional en torno al vino y la gastronomía y que contará con más de 350 actividades. Las bodegas riojanas ofrecen en esta época recorridos por calados históricos, catas comentadas y paseos guiados entre cepas. Algunas organizan jornadas específicas de vendimia —recolección, análisis y pisa de uva— que combinan tradición y participación familiar.

Haro, Briones y San Vicente marcan la ruta del Ebro

El tramo del río entre Haro, Briones y San Vicente de la Sonsierra concentra patrimonio, paisajes vitícolas y bodegas históricas en pocos kilómetros.

Haro articula su visita en torno al casco histórico y al Barrio de la Estación, donde se agrupan algunas de las casas históricas del vino riojano. Briones suma casas blasonadas y murallas medievales, con miradores desde los que se contempla el meandro del Ebro y la sierra en el horizonte. El Museo Vivanco de la Cultura del Vino, en las afueras, profundiza en la relación entre arte, paisaje y viticultura.

San Vicente de la Sonsierra cierra el recorrido con su perfil amurallado y el puente medieval sobre un mar de cepas. Al atardecer, la luz de septiembre resalta el relieve y ofrece condiciones excepcionales para la fotografía.

Ezcaray, en La Rioja. (Adobe Stock)

En el interior de La Rioja, San Millán de la Cogolla reúne los monasterios de Suso y Yuso, un conjunto ligado al nacimiento del castellano y rodeado de colinas donde el viñedo convive con bosques. Hacia el norte, Santo Domingo de la Calzada conserva un trazado monumental asociado al Camino de Santiago. Más arriba, Ezcaray se abre al valle del Oja con arquitectura cuidada, paseos a la orilla del río y rutas por hayedos y robledales que, a finales de verano, ya huelen a otoño. El hayedo de la Demanda, en la Sierra de la Demanda, es uno de los bosques más extensos y mejor conservados de España, con tonos rojizos y dorados que contrastan con las montañas que lo rodean.

Además, el Parque Natural de la Sierra de Cebollera combina en septiembre días templados con atardeceres frescos. Sus pistas forestales, hayedos, praderas de altura y cascadas lo convierten en un escenario de senderismo accesible. La senda de las Cascadas de Puente Ra es uno de los recorridos más recomendados: fácil y con ríos, saltos de agua y vegetación otoñal.