La evolución institucional de la Sociedad Rural Argentina (SRA) registró este miércoles la consolidación del liderazgo de Nicolás Pino, actual titular de la entidad, que derrotó a su vicepresidente, Marcos Pereda, por 1441 a 592 votos.
Nacido en Buenos Aires en 1964, Pino representa la tercera generación de una familia dedicada a la actividad agropecuaria.
Su vinculación con el sector ganadero proviene tanto de la administración de campos que su padre poseía en Olavarría como de la tradición de su abuela materna, una destacada cabañera de la raza Aberdeen Angus, en la localidad de Daireaux, durante mediados del siglo pasado.
Sin embargo, el recorrido profesional de Pino se apartó del clásico terrateniente debido a las crisis económicas de fines del siglo pasado. La pérdida de los campos familiares obligó al dirigente a replantear su inserción en el negocio.
Tras egresar como Técnico en Producción Agropecuaria por la Universidad Católica Argentina (UCA), optó por un esquema operativo basado en el arrendamiento de campos en General Alvear (Buenos Aires) y Gualeguaychú (Entre Ríos), complementado con la comercialización independiente de hacienda y carne vacuna por más de 25 años.
Su juventud también registró hitos de relevancia civil. En 1982, con 17 años de edad y en el contexto de la Guerra de Malvinas —donde su hermano mayor prestaba servicio como combatiente—, Pino se presentó voluntariamente ante las autoridades militares para ser movilizado a las islas, solicitud que fue desestimada formalmente debido a su minoría de edad.

El quiebre de la tradición interna
El ascenso de Pino a la cúspide del gremialismo rural se materializó tras una prolongada militancia en las bases de la SRA, donde ejerció funciones como delegado, secretario institucional y Comisario General de la Exposición de Palermo.
Su acceso a la presidencia se concretó en mayo de 2021 a través del Movimiento de Compromiso Federal.
En dichos comicios, Pino venció al entonces presidente en funciones, Daniel Pelegrina, un hecho inusual en la historia de la entidad, que habitualmente definía sus conducciones mediante listas de unidad.
Su plataforma electoral se centró en la descentralización federal de la institución y la modernización de los canales de comunicación con los productores del interior.
Ratificado sucesivamente en su cargo mediante elecciones y listas de consenso, la gestión de Pino se caracterizó por una fuerte demanda de previsibilidad macroeconómica y la insistencia en la eliminación definitiva de los derechos de exportación a las materias primas agropecuarias.
Su figura adquirió una alta exposición pública fuera del ámbito sectorial en septiembre de 2024, cuando resultó ileso tras la detonación de un paquete bomba enviado a su despacho oficial en la sede de la calle Juncal, un atentado que fue condenado de manera unánime por los poderes del Estado y la sociedad civil.




