
Globos, piñatas, regalos y actividades escolares suelen marcar la celebración del Día del Niño en Honduras. Sin embargo, detrás de esa imagen existe otra realidad: 665 menores de 18 años murieron en 2025 por causas externas, según el Boletín número cuatro sobre violencia contra niños y niñas del Observatorio Nacional de la Violencia (ONV), adscrito al Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS).
Esta cifra detalla el informe representa un incremento de 17,9% respecto del año anterior, según el boletín del ONV. Del total de víctimas, 71,3% eran varones, lo que confirmó una mayor exposición de los niños y adolescentes a determinadas formas de violencia y riesgo.
El informe registró 161 homicidios de niñas, niños y adolescentes, un aumento de 22% respecto del año anterior.
La violencia homicida se concentró principalmente en los adolescentes: 78,9% de las víctimas tenía entre 12 y 17 años. Los niños representaron la mayoría de las víctimas, con 127 casos, frente a 34 niñas.
Además, 62.7% de los homicidios fueron cometidos con armas de fuego, mientras que en 39.8% de los casos la investigación aún permanecía abierta.
La violencia en el entorno familiar
La exfiscal de la Niñez, Nora Urbina, dijo a Infobae uno de los principales desafíos se encontraba en los hogares que no cuentan con las condiciones necesarias para garantizar la protección de los menores, detalló.
En determinados entornos familiares pueden presentarse situaciones de violencia sexual, maltrato infantil y castigo corporal excesivo, por lo que la intervención estatal no debería producirse únicamente cuando el daño ya está hecho.

Urbina planteó la necesidad de mirar con mayor atención las condiciones en las que viven las familias y fortalecer las acciones de prevención. Cuando un menor es retirado de un entorno de violencia o vulneración, comienza otro desafío: garantizar que el lugar al que será trasladado sea realmente seguro.
Así mismo cuestiona que es fundamental que las instituciones responsables de la niñez realicen una adecuada verificación, supervisión y seguimiento de los espacios de protección y la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) tiene en este proceso un papel determinante.
Trabajo infantil
No basta con retirar a un niño de un ambiente donde ha sido vulnerado. El Estado debe asegurarse de que el nuevo entorno no reproduzca las condiciones de violencia que motivaron su intervención explica la experta.
Datos citados del Instituto Nacional de Estadística (INE) y UNICEF señalaron que alrededor de 3,900 niños se encuentran bajo cuidado en Instituciones Residenciales de Cuidados Alternativos (IRCAS).
Estos espacios cuentan con metodologías destinadas a la atención de menores que necesitan protección, pero también enfrentan limitaciones económicas y dependen de donaciones y transferencias estatales.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), alrededor de un millón de niñas, niños y adolescentes trabajan en Honduras.
La mayor concentración se encuentra en el sector agrícola, con 36,4%. Le siguen las actividades comerciales, con 17.8%; la construcción, con 6.2%; y la industria manufacturera, con 5.8%.
Realidades de la niñez
El trabajo infantil representa un desafío para el acceso a la educación y para el desarrollo integral, especialmente cuando las condiciones laborales implican riesgos o sustituyen el tiempo que debería estar destinado al estudio.

Los datos fueron presentados durante el foro “Cifras que exigen acción: Evidencias, desafíos y respuestas frente a la violencia contra niños, niñas y adolescentes en Honduras”.
El Día del Niño representa una oportunidad para celebrar a la infancia, pero también para revisar qué condiciones ofrece Honduras a sus niños para crecer, estudiar y vivir con seguridad.
También demanda políticas públicas que reduzcan la violencia, garanticen el acceso a la educación y a oportunidades y fortalezcan a las familias que enfrentan condiciones de vulnerabilidad.



