Son unas 100 millones de personas desparramadas por todo Estados Unidos con algo en común: no habían nacido, o eran muy pequeñas, cuando se derrumbaron las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001.

Para ellos, el peor atentado terrorista sufrido en territorio estadounidense es un episodio lejano o que forma parte de una historia de la que no fueron testigos o no guardan ningún registro en su memoria.

Hoy, en el 25° aniversario de estos ataques perpetrados por la red Al Qaeda, millones de jóvenes estadounidenses buscan entender qué pasó aquella fatídica fecha que marcó un antes y un después en su país.

Cómo los jóvenes estadounidenses se enteran de lo que pasó el 11S

Cada estadounidense mayor de 35 años recuerda perfectamente dónde estaba y que hacía en el momento de los atentados. Pero son cada vez más los que no tienen registros sobre la fecha.

De hecho, el 10% de los adultos actuales nacieron después de 2001, según un reporte del centro de investigación Pew Research Center.

Beth Hillman, presidenta y directora ejecutiva del Museo del 11S de Nueva York, calcula que son unos 100 millones de estadounidenses, poco menos del 30% del total de la población estimada en 349 millones.

Son aquellos que se enteraron de los atentados por el relato de sus padres o de sus maestros.

“Cada año, en el 11 de septiembre a las 8:46am, cuando chocó el primer avión, nuestro director hace un anuncio por los parlantes. Él explica lo que pasó en ese minuto exacto, y pide que hagamos un minuto de silencio para ´conmemorar las vidas que fueron perdidas ese día´“, contó a TN la estudiante de secundaria Charlotte Bowen, alumna de la Beacon High School, en el condado de Dutchess, en el estado de Nueva York.

Bomberos y rescatistas trabajando entre los escombros y el humo durante el 11 de septiembre. (Foto: AP)
Bomberos y rescatistas trabajando entre los escombros y el humo durante el 11 de septiembre. (Foto: AP)

Bowen, de 17 años, afirmó: “Durante ese minuto se hace un silencio total. Se siente bastante fuerte ese silencio porque uno sabe que todos nos estamos imaginando lo mismo: ´lo que debe haber sido estar en uno de esos aviones´“.

“Además, ese silencio total en un colegio secundario se siente rarísimo; no es natural. Cuando el minuto se acaba, el director nos agradece y ahí se termina el anuncio”, comentó.

Es un acto simple, pero que recuerda un hecho que marcó para siempre al país.

Su escuela comunicó además que este viernes habrá una clase especial sobre el aniversario. “Nuestro profesor de Economia y Gobierno nos avisó que vamos a hablar de lo que pasó en los días previos al 11S, por qué pasó lo que sucedió ese día y el efecto que tuvo después”, contó.

Pero para ella, como para millones de niños, adolescentes y jóvenes estadounidenses, es un episodio difícil de asimilar.

Lo percibo como algo históricamente lejano, pero a la vez lo siento emocionalmente más o menos cercano, por el hecho de que mi mamá estuvo ahí y me ha contado historias de lo que ella vivió. Algunas veces me pongo a pensar y me causa sentimientos de temor. Pero históricamente lo veo como algo que pasó hace tiempo”, sostuvo.

Su madre, Erica Costalonga, es docente de español de la Manitou School de Cold Spring, en el estado de Nueva York. Nacida en la Argentina, estaba en Manhattan, a pocas cuadras de las Torres Gemelas, cuando ocurrió el ataque.

Ella sintió entonces el estruendo del primer avión cuando sobrevoló cerca del instituto de enseñanza de idioma inglés en el que estudiaba esa mañana. Pocos segundos más tarde, el aparato se estrellaría contra las primeras de las dos torres.

Una de las Torres Gemelas, tras el impacto del segundo avión (Foto: Twitter/SecretService).
Una de las Torres Gemelas, tras el impacto del segundo avión (Foto: Twitter/SecretService).

Veintinco años después, contó a TN que los más jóvenes “se interesan (por el tema del 11 de septiembre), pero lo perciben como algo que pasó hace mucho tiempo”.

“En mi escuela, que es privada e independiente y va hasta octavo grado, no se hace una mención específica del 11S justo en la fecha del aniversario. En lugar de eso, el tema se incorpora de forma orgánica en diferentes materias a lo largo del año”, indicó.

Según afirmó, el episodio se comenta “en materias de humanidades como historia, o al hablar de los bomberos de la comunidad con los más chicos”.

“Recuerdo que mi hija tuvo que leer en tercer grado una historia de ficción que transcurría durante los hechos del 11S. Yo estaba preocupada porque no quería que le generara miedo o preocupación, pero ella lo percibía como algo que había ocurrido hacía muchísimo tiempo, como un hecho lejano del pasado”, sostuvo.

Lucía, cuyo apellido se preserva por pedido de sus padres latinos, tiene 12 años y estudia en una escuela primaria de Austin, en Texas.

“En mi escuela casi siempre se enfocan más en los héroes, en la historia de la gente que estaba en los aviones y trataron de hacer algo o avisar lo que estaba pasando. O en la gente que entró a las torres para salvar a las víctimas. A veces también nos muestran un video con la historia de algun héroe”, contó a TN.

El “Hombre que cae”, la dramática foto de una de las víctimas del 11S. (Foto: AP)
El “Hombre que cae”, la dramática foto de una de las víctimas del 11S. (Foto: AP)

Se trata de una manera de preservar fresca en la memoria colectiva un hecho traumático que marcó a fuego la historia contemporánea estadounidense, pero de la que cada vez más norteamericanos se sienten ajenos por no haberlo vivido personalmente.

Por ello, el Museo del 11S de Nueva York busca mantener vivo el recuerdo a través de la divulgación, la educación y la implicación de las nuevas generaciones en un hecho trascendente de la historia nacional.

Así, forma voluntarios para conectar con los más jóvenes durante visitas escolares al museo, que recibe 2,4 millones de visitantes al año.

Una investigación de Pew Research Center, realizada entre jóvenes de 18 a 24 años, reveló que el 60% de este segmento de la población estadounidense se enteró de los atentados en clase o a través de tareas escolares.

Un 16% oyó hablar del tema por familiares o amigos, un 8% leyendo o viendo videos por su cuenta y un 1% de “otra forma”. El 14% no está seguro siquiera de cómo se enteró.

Pero todos ellos guardan algo en común: conviven “con las consecuencias de las decisiones que se tomaron tras el 11S”, como políticas de inmigración más agresivas o las invasiones militares en Afganistán e Irak, dijo Deepa Iyer, autora de ‘We Too Sing America’, un libro que aborda el impacto de los atentados terroristas en las comunidades del sur de Asia, árabes y musulmanes, citada por EFE.

Más allá de los recuerdos y la memoria, los atentados terroristas del 11 de septiembre cambiaron para siempre la realidad del país.