
El transporte internacional de productos avícolas argentinos recuperó un destino clave: Japón habilitó nuevamente el ingreso de carne aviar y ovoproductos nacionales, luego de que el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de ese país (MAFF) evaluara la información sanitaria remitida por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), organismo que certificó las condiciones exigidas para retomar los envíos.
La habilitación alcanza a la carne aviar y sus derivados provenientes de aves faenadas a partir del 8 de septiembre, además de los ovoproductos correspondientes a huevos puestos desde esa misma fecha, lo que redefine el cronograma operativo de los exportadores locales y de las terminales encargadas del despacho de estas cargas.
Un mercado de alto valor para la cadena logística
Japón concentró compras externas por unos 1.400 millones de dólares en carne aviar y 117 millones de dólares en huevos durante 2025, según datos oficiales, lo que lo posiciona como un destino estratégico para el comercio exterior argentino y un polo relevante dentro de la logística agroindustrial nacional.
Para el sector avícola local, ese volumen de negocio representa una oportunidad concreta de diversificar destinos y reducir la dependencia de mercados regionales, en un contexto donde la demanda asiática por proteína animal muestra una tendencia de crecimiento sostenido.
La reapertura no solo amplía la oferta comercial disponible: también exige ajustes en la cadena de frío, en la trazabilidad documental y en los tiempos de certificación sanitaria, aspectos determinantes para sostener envíos regulares hacia un mercado exigente en materia de controles.
Dado el carácter perecedero de estos productos, buena parte de los despachos hacia Asia se canaliza por vía aérea, lo que exige coordinar de forma precisa los tiempos de faena, empaque y transporte con la disponibilidad de bodega en los vuelos de carga internacional.

Nuevos certificados y un período de transición operativa
Para formalizar el reingreso, las autoridades sanitarias de ambos países acordaron nuevos modelos de Certificados Veterinarios Internacionales, documentos que condicionan el despacho de cada envío y que deberán integrarse a los procesos de control aduanero en origen y destino.
Se estableció además un período de transición de dos meses durante el cual seguirán siendo válidos los certificados vigentes. Cumplido ese plazo, los operadores logísticos deberán emitir exclusivamente los nuevos formatos, bajo riesgo de demoras en el ingreso de la mercadería.
Ese cambio documental obliga a las áreas de comercio exterior de los frigoríficos y plantas de faena a actualizar sus sistemas de gestión y capacitar al personal administrativo, de manera de evitar rechazos o retenciones en la aduana japonesa durante la etapa de adaptación.
La correcta implementación de los nuevos formularios también involucra a los despachantes de aduana y a las agencias de carga, encargados de verificar que cada embarque cuente con la documentación actualizada antes de su salida hacia el destino asiático.
Trazabilidad y coordinación técnica entre organismos
El resultado se apoya en el trabajo técnico conjunto entre el MAFF y el SENASA, que intercambiaron información sobre protocolos de inocuidad alimentaria y sistemas de trazabilidad para garantizar que la mercadería cumpla con los requisitos del mercado japonés.
Esta reapertura se suma a otros mercados recuperados por el país en los últimos meses, en un proceso vinculado a la certificación internacional del estatus sanitario argentino frente a la influenza aviar, lo que amplía el mapa de destinos disponibles para la cadena exportadora.
Ese tipo de articulación resulta clave para sostener la competitividad logística del sector avícola, en un escenario donde la velocidad de respuesta ante requerimientos sanitarios define el acceso o la pérdida de mercados de alto valor agregado para el país.
De cara a los próximos meses, la consolidación de este canal comercial dependerá de la capacidad de la cadena avícola para sostener los estándares acordados y de la eficiencia de los procesos de certificación y despacho, factores decisivos para ampliar el volumen exportado hacia Japón y diversificar la inserción internacional del sector.


