
Pequeños ajustes en la rutina cotidiana pueden modificar de manera significativa la experiencia de un perro. La revista Science Focus recopiló seis estrategias respaldadas por investigaciones y observaciones sobre el comportamiento canino.
La Dra. Zazie Todd, especialista en comportamiento animal, señaló que las necesidades generales de los perros deben adaptarse a las preferencias de cada uno, ya que no todos disfrutan de las mismas experiencias.
El olfato, una herramienta clave durante los paseos
El olfato es el sentido más importante para los perros y puede incorporarse de distintas maneras a su vida cotidiana.
Una investigación encontró que los animales que realizaron ejercicios de rastreo mostraron un comportamiento más optimista que aquellos que participaron en actividades de obediencia.
El estudio incluyó clases grupales durante dos semanas, con ejercicios de olfato u obediencia y tareas para realizar en casa.

Los investigadores utilizaron una prueba de sesgo de juicio para evaluar las respuestas de los animales ante un recipiente cuya presencia se ubicaba entre lugares asociados previamente con comida y otros sin recompensa.
Por ese motivo, la Dra. Todd recomendó reducir el ritmo durante los paseos y permitir que el perro se detenga a investigar los olores, incluso si esto extiende la duración de la salida. También se pueden esconder premios en espacios seguros, utilizar alfombras olfativas o realizar actividades de rastreo.
Variar las recompensas durante el entrenamiento
La alimentación también puede utilizarse como una herramienta de refuerzo positivo. Según la información recopilada por la revista, los perros pueden mostrar preferencias por determinados premios y responder de manera diferente según el alimento que reciben.
Los científicos observaron que los animales llegaban más rápido a un recipiente asociado con un trozo de salchicha que a otro relacionado con croquetas.

La variedad también puede incorporarse mediante alimentos como carne asada o queso, siempre dentro del entrenamiento basado en recompensas.
El juego puede funcionar asimismo como incentivo para algunos ejemplares. La especialista advirtió que los métodos que incluyen tirones de correa, gritos o collares de púas implican riesgos para el bienestar del animal.
El juego también cumple una función social
Para los perros que disfrutan de la compañía de otros animales, compartir momentos de juego con ejemplares conocidos puede ser una actividad beneficiosa.
En los cachorros, estas interacciones contribuyen al aprendizaje de determinadas habilidades, como controlar la intensidad de las mordidas y desarrollar capacidades motoras.

Durante estas situaciones aparecen señales específicas, entre ellas la denominada “reverencia de juego”, en la que el perro mantiene las patas delanteras apoyadas y eleva la parte trasera del cuerpo. También pueden alternarse los roles entre perseguir y ser perseguido.
Las necesidades cambian con la edad. Los perros mayores suelen jugar menos y pueden tolerar en menor medida las actividades intensas.
En esos casos, simplemente compartir tiempo con otro perro puede ser una alternativa. Para aquellos que no disfrutan del contacto con otros animales, el juego con sus dueños constituye otra posibilidad.
Un espacio propio para descansar
Contar con un espacio propio y tranquilo permite que el perro pueda alejarse cuando necesita descansar o estar en calma. Puede ser una cama ubicada en un sector silencioso de la vivienda, donde tenga la posibilidad de retirarse sin ser molestado.

La recomendación adquiere especial importancia en hogares con niños o cuando el animal es tímido o miedoso. Todos los integrantes de la casa deben respetar ese espacio y permitir que el perro entre y salga cuando quiera. Si es necesario que abandone ese lugar, la sugerencia es llamarlo en lugar de acercarse directamente.
Una cama adecuada y actividades que disfrute
Los perros pasan muchas horas durmiendo, por lo que la elección de una cama adecuada también forma parte de su bienestar.
En los mayores pueden aparecer problemas como artritis, por lo que una superficie de fácil acceso puede resultar más conveniente. También pueden necesitar escalones o una rampa para subir a los muebles.
Finalmente, la Dra. Todd plantea que observar las preferencias individuales del animal permite adaptar mejor las actividades.

Algunos perros pueden disfrutar de buscar objetos, tirar de una cuerda, perseguir juguetes, nadar o caminar por el bosque. Otros pueden preferir acompañar a sus dueños durante sus actividades cotidianas o descansar junto a ellos.
Según la experta, compartir aquellas experiencias que el perro disfruta puede contribuir al vínculo con su dueño y hacer que las actividades cotidianas se ajusten mejor a las necesidades particulares de cada animal.




