
Astrónomos detectaron emisiones que parecen provenir de una aurora en Beta Pictoris b. De confirmarse, sería el primer campo magnético hallado fuera de nuestro sistema solar.
Las ondas de radio que emanan de un planeta alienígena podrían ofrecer una nueva herramienta en la búsqueda de vida en otras partes del universo.
Los astrónomos han detectado estas ondas provenientes de lo que parece ser una aurora en los polos de Beta Pictoris b, un planeta que orbita una estrella a más de 63 años luz de la Tierra. Según el equipo de investigación, la aurora probablemente sea causada por un potente campo magnético.
De ser así, sería el primer campo magnético confirmado en un planeta fuera de nuestro sistema solar, y podría ser un precursor para encontrar más mundos que pudieran albergar vida. Los hallazgos, que aún no han sido revisados por pares, fueron publicados en línea el 15 de septiembre.
"Es realmente emocionante", dijo Imke de Pater, una científica planetaria de la Universidad de California, Berkeley, que no participó en el estudio. "Nadie había visto emisiones de radio de un planeta de esta manera".
El campo magnético de la Tierra protege la atmósfera del planeta --y a las condiciones para la vida en la superficie-- de ser arrasadas por la radiación que emana del Sol. Esa es una de las razones por las que los astrónomos tienen tanto interés en encontrar campos como estos en mundos alienígenas.
"La habitabilidad es probablemente una de las razones principales por las que estamos interesados en las magnetosferas", dijo Yvette Cendes, una astrónoma de la Universidad de Oregon que es autora del estudio.
Detectar campos magnéticos en mundos alienígenas es difícil, pero un truco consiste en buscar emisiones de radio de los planetas. Un campo magnético canaliza los electrones hacia los polos de un planeta y produce auroras como las que vemos en los mundos de nuestro sistema solar. Cuando esos electrones chocan contra los polos, pueden rebotar y liberar ondas de radio.
Kevin Ortiz Ceballos, estudiante de posgrado en el Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica en Cambridge, Massachusetts, y sus colegas, comenzaron buscando emisiones de radio de una variedad de estrellas usando el radiotelescopio MeerKAT. MeerKAT es un conjunto de 64 antenas distribuidas por el Parque Nacional Meerkat en Sudáfrica y es uno de los radiotelescopios más avanzados del mundo.
En 2025 y a principios de 2026, el equipo detectó algo en Beta Pictoris b. El planeta se descubrió en 2008 mediante imágenes directas: los astrónomos vieron el tenue destello de luz del planeta al bloquear la luz de su estrella anfitriona, mucho más brillante. Tiene casi el doble del tamaño de Júpiter y una masa unas 12 veces mayor.
Las observaciones de seguimiento realizadas en mayo ayudaron al equipo a identificar con precisión emisiones de radio de Beta Pictoris b que parecen corresponder a una "actividad magnética muy fuerte", dijo Ceballos.
"Pudimos realmente distinguir las posiciones de la estrella y el planeta y descubrir que la emisión provenía del planeta", dijo Ceballos. "Realmente estamos llevando al límite lo que este tipo de telescopio puede hacer".
La frecuencia de las ondas de radio revela la fuerza potencial del campo magnético. La de la Tierra es de aproximadamente 0,5 gauss, una diminuta fracción de la fuerza de un imán de barra. La de Júpiter es más intensa, con hasta 14 gauss. Beta Pictoris b, en comparación, tendría una fuerza de campo magnético "extraordinaria" de al menos 1250 gauss, dijo Ceballos.
Mary Knapp, una científica planetaria del MIT que no participó en el artículo, calificó el hallazgo como un "resultado bastante sólido". Hemos visto indicios de campos magnéticos en exoplanetas antes, pero hasta ahora no ha habido ninguna detección directa. "Espero que este sea el comienzo de más", dijo Knapp.
El campo magnético de Beta Pictoris b sería similar en fuerza al de objetos grandes conocidos como enanas marrones, estrellas fallidas hasta 80 veces más masivas que Júpiter. Pero no está claro exactamente por qué sería tan fuerte. Podría estar relacionado con la corta edad del planeta, de apenas 25 millones de años, dijo Ceballos. Los planetas más jóvenes son más calientes y, por lo tanto, tienen más energía para impulsar la dínamo que alimenta a un campo magnético.
O el campo podría deberse a algo más especulativo, como una luna que orbite el planeta. En nuestro sistema solar, la luna Ío de Júpiter alimenta su aurora arrojando partículas cargadas de sus innumerables volcanes hacia la atmósfera del planeta. Sin embargo, todavía no se ha encontrado evidencia concluyente de una luna alrededor de Beta Pictoris b.
Además de la habitabilidad, a los astrónomos les entusiasman los campos magnéticos de otros mundos porque permiten estudiar el interior de planetas lejanos de una manera única. Sabemos que estos campos suelen originarse por el giro del núcleo de un planeta, por lo que es probable que algo similar esté ocurriendo dentro de Beta Pictoris b. "Tienes un sistema de dínamo gigante que crea este gigantesco campo magnético", dijo Cendes.
Los astrónomos quieren examinar planetas más pequeños en el futuro en busca de campos magnéticos.
Pero los planetas rocosos como la Tierra tendrían campos mucho más débiles, y la atmósfera de nuestro planeta es "como un muro completamente opaco" que bloquea su emisión de radio, dijo Ceballos. Para encontrarlos, necesitaríamos colocar radiotelescopios en el espacio o en la cara oculta de la Luna.
Hasta entonces, los mundos gigantes --como Beta Pictoris b-- serán más fáciles de evaluar. "Ha sido realmente hermoso haber estudiado esto", dijo Ceballos, "y finalmente medir el campo magnético de un exoplaneta".


