Hay pruebas físicas que parecen demasiado simples para decir algo sobre nuestro estado de salud. Una de ellas consiste solamente en levantarse, levantar un pie y mantenerse sobre la otra pierna durante 10 segundos.

Sin embargo, ese movimiento obliga a trabajar al mismo tiempo el equilibrio, la fuerza y la coordinación. Por eso, el llamado test del flamenco se utiliza como una medida sencilla de la capacidad física, especialmente a partir de los 50 años.

“Si a los 50 años no podés aguantar la posición del flamenco durante 10 segundos, necesitás empezar a entrenar fuerza”, sostiene Pablo Nicolás Franco, profesor de Educación Física y divulgador.

Cómo hacer el test del flamenco en casa

La prueba no requiere ningún aparato. Para realizarla hay que pararse descalzo, mirar hacia adelante y levantar uno de los pies del piso. La idea es mantener la posición durante 10 segundos, sin apoyarse ni utilizar las paredes o muebles para recuperar el equilibrio.

El test del flamenco consiste en mantenerse sobre una sola pierna durante al menos 10 segundos y permite evaluar el equilibrio estático. (Foto: Imagen ilustrativa generada con IA)
El test del flamenco consiste en mantenerse sobre una sola pierna durante al menos 10 segundos y permite evaluar el equilibrio estático. (Foto: Imagen ilustrativa generada con IA)

El estudio que analizó esta prueba incluyó a 1.702 personas de entre 51 y 75 años, de las cuales el 68% eran hombres. Los investigadores evaluaron su capacidad para mantenerse sobre una sola pierna y luego siguieron su evolución durante una mediana de 7 años.

No poder completar los 10 segundos fue más frecuente a medida que aumentaba la edad. Los investigadores también observaron que la capacidad para realizar la prueba disminuía especialmente después de los 50 años.

Qué dice sobre el cuerpo mantenerse 10 segundos sobre un pie

El equilibrio no depende solamente de las piernas. Para permanecer estable sobre un solo pie intervienen la vista, el oído interno, el sistema nervioso y los receptores ubicados en músculos y articulaciones.

A esto se suma la fuerza de los pies, los tobillos, las piernas y las caderas. Todos estos sistemas realizan pequeños ajustes constantemente para evitar que el cuerpo pierda la posición. Por eso, una dificultad para mantener el equilibrio puede ser una señal de que existen menores niveles de fuerza o capacidad física, aunque por sí sola no permite diagnosticar una enfermedad.

En el estudio, el 20,4% de los participantes no pudo completar los 10 segundos. Durante el seguimiento, murió el 17,5% de quienes no habían logrado la prueba, frente al 4,6% de quienes sí pudieron realizarla.

El estudio encontró un mayor riesgo, pero no predice la muerte

La diferencia llamó la atención de los investigadores. Después de ajustar los resultados por factores como edad, sexo, índice de masa corporal y algunas enfermedades, quienes no podían completar los 10 segundos presentaban un riesgo de mortalidad por cualquier causa 1,84 veces mayor que quienes sí podían hacerlo.

Un estudio realizado en 1.702 personas de entre 51 y 75 años encontró una asociación entre no superar los 10 segundos y una mayor mortalidad durante el seguimiento. (Foto: Imagen ilustrativa generada con IA)
Un estudio realizado en 1.702 personas de entre 51 y 75 años encontró una asociación entre no superar los 10 segundos y una mayor mortalidad durante el seguimiento. (Foto: Imagen ilustrativa generada con IA)

Esto no significa que una persona que pierde el equilibrio después de 10 segundos vaya a morir en los próximos años. El resultado muestra una asociación estadística entre una menor capacidad para realizar la prueba y una mayor mortalidad en el grupo estudiado.

De hecho, los propios investigadores señalaron limitaciones, entre ellas que no se pudieron controlar completamente factores como la actividad física reciente o los antecedentes de caídas.

Por qué la fuerza se vuelve importante después de los 50

El equilibrio suele deteriorarse con el envejecimiento y la pérdida de fuerza puede contribuir a una menor estabilidad. Esto también puede aumentar el riesgo de sufrir caídas y fracturas, especialmente en edades avanzadas.

Por eso, la prueba puede funcionar como una señal para prestar atención a la condición física general, pero no como un diagnóstico. Si una persona nota que tiene dificultades para mantenerse sobre una pierna, una de las estrategias más importantes es trabajar progresivamente la fuerza de piernas y glúteos, además del equilibrio y la movilidad.

Las sentadillas, las zancadas, los ejercicios de levantarse y sentarse de una silla y las prácticas de equilibrio pueden formar parte de un entrenamiento adaptado a cada persona. La clave no es conseguir una determinada cantidad de segundos a cualquier precio, sino mantener la fuerza y la estabilidad para conservar la autonomía con el paso de los años.