
Pablo Rago atraviesa uno de los momentos más plenos de su carrera: protagoniza Berlín, Berlín en teatro, filma la cuarta temporada de El barro junto a Lorena Vega y suma varios proyectos en cine y televisión. El actor visitó el programa Agarrate Catalina, por Radio Once Diez, y en la charla con Catalina Dlugi dejó un recuerdo que tiñó de intimidad toda la conversación: su vínculo con Carlos “Carlín” Calvo, el compañero con quien forjó uno de los mayores éxitos de la televisión argentina y con quien también llegó a pasar un mes entero sin dirigirse la palabra.
Con medio siglo sobre los escenarios, Rago describió su presente con una corrección que resultó reveladora. Cuando Dlugi lo saludó con un “sobreviviendo con mucho éxito”, él la frenó: “Sobreviviendo no. Viviendo un momento divino”. En el plano personal, transita el primer tiempo luego de diez años de relación con Tamara. Dijo que mantienen buen vínculo como familia y dejó abierta —con cautela— la pregunta de si habrá una segunda oportunidad: “No sabemos. Maduremos”. En casa convive con su hijo Vito, de 24 años, y describió la cotidianeidad con humor: “A la noche reclamándole: ‘¿Dónde están los tuppers?’ Como mi vieja”.

Carlín Calvo contaba el público desde el escenario mientras actuaba
Fue al hablar de su propia despreocupación por el éxito que apareció el nombre de Carlos Andrés Calvo, con quien protagonizó *Amigos son los amigos*, la tira que Telefe emitió entre 1990 y 1993 y que llegó a medir 50 puntos de rating. Dlugi abrió el tema: “Vos tuviste un compañero que vivía muy pendiente del éxito, que era Carlín”. Rago asintió de inmediato. “Cuando al día siguiente de salir ‘Amigos son los amigos’, los miércoles, era insoportable”, recordó, en referencia a las noches en que el minuto a minuto no acompañaba.
Pero la anécdota más llamativa fue otra: cuando compartieron teatro con una adaptación del programa, Calvo contaba la cantidad de espectadores desde el escenario mientras actuaba. No era una estimación vaga. “Tenía una línea, hasta la fila diez con L había cierta cantidad de gente. Entonces contaba y hacía un parámetro”, explicó Rago, y agregó el detalle que lo dejaba a él sin reacción posible: “No me miraba a los ojos, miraba al público para contar”.
Esa tensión fue creciendo con los años. De chico, cuando arrancaron juntos en Amigos son los amigos, Rago dijo que “lo llevó bien”. El quiebre vino después. Cuando volvieron a trabajar juntos en Extraña Pareja en 2006 —con Rago, a sus 35 años, ya como director de la obra— la convivencia se volvió muy difícil. “Nos peleábamos mucho, mucho”, recordó. En las giras compartían motorhome, desayunos, almuerzos y cenas, y sin embargo llegaron a pasar, en sus palabras, “un mes” entero sin dirigirse la palabra. “Solo hablábamos en el escenario. No le hablaba en todo el día, pero estábamos juntos todo el día”, relató. Y añadió otra clave del conflicto: “Te decía que sí, pero se daba vuelta y era no. Entonces era muy difícil”.
Aún así, Rago fue cuidadoso al trazar el límite: “Era difícil de tratar, pero era muy buen tipo”. Calvo falleció el 11 de diciembre de 2020, a los 67 años, como consecuencia de las secuelas de dos accidentes cerebrovasculares —el primero en 1999 y el segundo en 2010— que lo habían alejado progresivamente de la actividad.

Una agenda que no para: El barro, una película de zombis y la serie Menem
En paralelo al teatro, Rago filma El barro junto a Lorena Vega. La cuarta temporada arranca la semana siguiente a que termine la tercera, lo que de paso confirmó —sin querer— que su personaje sobrevive. “Alerta, spoiler”, atinó a decir entre risas. Las escenas de acción le dejan marca: “No sabés cómo tengo los brazos marcados. Tuve una serie de piñas y palos y terminé todo lastimado”, contó.
A ese ritmo se suma De tiempo al tiempo, miniserie ya filmada con estreno previsto para 2027, y Demonios zombis, una película independiente con un equipo joven. El proyecto que más lo entusiasma es la segunda temporada de *Menem*, donde interpretará a un operador político del traspaso de poder entre Carlos Menem y Fernando de la Rúa. El personaje está inspirado en alguien real que no autorizó el uso de su figura, por lo que se presentará como ficción. Las grabaciones arrancan el 28 de octubre. En esa producción reencontrará a Leo Sbaraglia —el actor que interpreta al expresidente—, con quien no coincidía en un proyecto desde Clave de sol, hace aproximadamente 40 años.




