
Países Bajos trasladó 86 toneladas de sus reservas de oro desde Estados Unidos y Canadá a Londres entre marzo y agosto, en una operación con la que el banco central neerlandés reordenó el 14% de sus existencias para contar con una disponibilidad más rápida del metal en caso de crisis, en medio de un escenario de inestabilidad geopolítica.
La decisión fue comunicada por el Banco de Países Bajos este miércoles. La entidad explicó que el oro depositado en Londres ofrece mayores facilidades para ser utilizado con rapidez en los mercados internacionales que el almacenado en Nueva York y Ottawa, dos plazas que hasta ahora concentraban una porción mayor del total neerlandés.
Antes de la operación, Países Bajos mantenía 31,3% de su oro en Nueva York y 19,7% en Ottawa. Tras el movimiento, ambas ciudades quedaron con 18,5% cada una, mientras que la participación de Londres subió de 18,1% a 32,1%. Dentro del territorio neerlandés permanece 30,8% de las reservas.
El DNB indicó que el volumen total de oro bajo su propiedad asciende a 612,4 toneladas, con un valor de 72.200 millones de euros al cierre de 2025. De ese total, las 86 toneladas trasladadas equivalen a cerca del 14% de las reservas.
La entidad sostuvo que esta nueva distribución busca mejorar la capacidad de movilización de sus reservas. Según explicó, el oro alojado en Londres cumple con los estándares comerciales internacionales más altos y puede ser colocado en el mercado con más rapidez si se presenta una situación de emergencia financiera o geopolítica.
El traslado no se realizó de una sola forma. El banco central neerlandés informó que parte de la operación se concretó mediante compraventa de oro y otra parte a través del movimiento físico de lingotes. Ese esquema permitió reducir los riesgos asociados a un transporte masivo de metal precioso y evitó, además, la necesidad de fundir los lingotes para adaptarlos a otros formatos.
El DNB vendió en Nueva York cerca de 59 toneladas de oro y luego utilizó esos recursos para adquirir en Londres una cantidad equivalente de metal que cumpliera con las condiciones exigidas por el mercado internacional. A eso se sumó el traslado material de más de 27 toneladas desde Estados Unidos y Canadá hacia Zeist, donde el banco neerlandés dispone de un centro de efectivo con fuertes medidas de seguridad.
Desde Zeist salió después una cantidad similar con destino a Londres. La secuencia permitió completar el reequilibrio sin concentrar todo el procedimiento en un único desplazamiento transatlántico. El banco señaló que ese método hizo la operación más eficiente y también más conveniente en términos de costos.
El presidente del Banco de Países Bajos, Olaf Sleijpen, sostuvo que el cambio fortaleció la capacidad operativa de las reservas. En la comunicación oficial, señaló que la institución no prevé tener que utilizar ese oro, pero consideró necesario reforzar la preparación del país frente a escenarios adversos.
Fuera de la explicación oficial, la operación se conoció en un momento de preocupación creciente por la evolución del escenario político internacional y por la seguridad de las reservas estratégicas mantenidas fuera de las fronteras nacionales. En ese contexto, la decisión neerlandesa volvió a poner el foco sobre la ubicación de los activos de respaldo de los bancos centrales.
(Con información de AP, AFP, EFE y Euro News)



