
Pakistán denunció este viernes la muerte de al menos 13 combatientes talibanes, resultado de un enfrentamiento nocturno en la frontera suroccidental, versión que el gobierno de Afganistán rechazó horas después. El hecho se suma a una serie de choques que en los últimos días elevaron la tensión entre ambos países.
El Ministerio de Información de Pakistán indicó, en una publicación en X, que sus fuerzas repelieron un “intento de agresión afgana” en el sector de Gulistan, en la provincia de Baluchistán. El comunicado precisó que los combates se produjeron la noche del jueves y dejaron, además de las bajas señaladas, varios heridos. Como respaldo de su versión, Islamabad difundió videos en los que, según sostuvo, se observa a sus tropas disparando artillería contra posiciones del lado afgano.
Desde Kabul, sin embargo, el Ministerio de Defensa de Afganistán negó haber registrado pérdidas entre sus filas y afirmó, en cambio, que fue su propio personal el que destruyó un puesto pakistaní cerca de la localidad fronteriza de Spin Boldak, situada frente a la ciudad de Chaman.

Vecinos de esa localidad relataron que el tiroteo se prolongó durante varias horas la noche del jueves. Para el viernes, la zona límite mostraba una calma tensa, sin que se registrara nueva actividad armada. Hasta el momento, ni las cifras difundidas ni el material audiovisual presentado por ninguna de las dos partes pudieron confirmarse de manera independiente.
El hecho tuvo lugar un día después de que Pakistán bombardeara diez puntos dentro de Afganistán, señalados como sitios de almacenamiento y despliegue de drones. El portavoz del gobierno afgano, Zabihullah Mujahid, señaló que esa acción alcanzó las provincias de Kandahar, Paktia y Khost y provocó la muerte de cuatro civiles. El ministro de Información pakistaní, Attaullah Tarar, atribuyó la operación a una respuesta ante el lanzamiento de ocho aeronaves no tripuladas desde territorio afgano, un ataque previo contra puestos fronterizos propios y un intento de infiltración de milicianos que, según explicó, fue neutralizado por sus tropas.
No fue el único hecho armado de la semana. El lunes, aviones de combate pakistaníes ya habían golpeado presuntos refugios de combatientes en el este de Afganistán. Pakistán estimó entonces en 28 el número de milicianos abatidos, mientras que las autoridades de Kabul reportaron tres víctimas entre la población civil, cifra que luego ratificaron las Naciones Unidas.
De fondo persiste una disputa histórica entre ambos gobiernos: Islamabad sostiene que su vecino permite que grupos armados, entre ellos los talibanes pakistaníes, se instalen en su territorio para planificar ataques del otro lado de la línea fronteriza. El Ejecutivo afgano rechaza esa acusación y atribuye la violencia a un problema interno que le corresponde resolver únicamente a Pakistán.
Los talibanes pakistaníes, conocidos formalmente como Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), constituyen una organización distinta de los talibanes afganos, aunque ambos grupos mantienen lazos de cooperación, y el primero ha ampliado su capacidad operativa desde que el segundo retomó el control de Kabul en 2021.
Esta sucesión de hechos pone en riesgo las gestiones diplomáticas que China, Turquía, Qatar y Arabia Saudita impulsan con el objetivo de alcanzar una paz estable entre los dos países vecinos.
(Con información de AP y EFE)


