Paul Auster, escritor estadounidense: “El mundo ha ido de horror en horror, pero los seres humanos seguimos existiendo, enamorándonos y hallando alegría”

Hay momentos en la historia en los que el peso del desastre amenaza con clausurar el futuro. A principios de los años 2000, el mundo asistía atónito al colapso de las Torres Gemelas, al trauma del terrorismo global y a la posterior maquinaria bélica desplegada en Irak. En medio de la paranoia y las cenizas, Paul Auster —el cartógrafo definitivo de las soledades urbanas— decidió que su respuesta como artista no sería el cinismo ni la desesperación. Sería, contra todo pronóstico, la luminosidad de una comedia.

Durante las entrevistas de promoción de su obra Brooklyn Follies, lanzada en 2005, el autor pronunció una línea que funcionaría como el epitafio anticipado de su filosofía vital: “El mundo ha ido de tragedia en tragedia, de horror en horror, pero los seres humanos seguimos existiendo, enamorándonos y hallando alegría en la vida”. Para comprender el impacto de la frase hay que sumergirse en las páginas de esta novela, donde Nathan Glass, que llega a Brooklyn buscando “un lugar tranquilo para morir”.

Toma esta decisión tras haber sobrevivido al cáncer, al divorcio y a una larga carrera en una compañía de seguros. Sin embargo, en lugar del retiro silencioso, se topa con su sobrino Tom —un brillante académico empantanado en la mediocridad laboral— y con una fauna de personajes rotos pero extraordinariamente vitales. El libro es crucial en la bibliografía de Paul Auster porque rompe con el determinismo trágico de sus obras previas, como La trilogía de Nueva York o Leviatán.

Si en sus primeros libros el azar era una fuerza implacable que destruía el orden de las cosas, en Brooklyn Follies el azar se vuelve benévolo. La novela propone que, frente al horror a macroescala manejado por los Estados y las guerras, la única trinchera posible son las microhistorias: el amor inesperado, la solidaridad entre extraños, las librerías de viejo y el café compartido por las mañanas. En ese sentido, Paul Auster fue un escritor marcado por el trauma.

Desde la muerte fulminante de un compañero por un rayo cuando era adolescente hasta sus batallas políticas finales contra la violencia civil en su ensayo Un país bañado en sangre, el autor jamás ignoró la oscuridad del mundo. Conocía el horror de primera mano. Por eso, que un intelectual de su calibre reivindicara la “alegría de vivir” no era un eslogan publicitario, sino una postura epistemológica. La frase resume a la perfección el núcleo de su pensamiento: la resiliencia humana es biológica y narrativa.

Seguimos existiendo porque nos seguimos contando historias y porque el deseo siempre es más fuerte que la pulsión de muerte. Para Paul Auster, la literatura no tenía el poder de detener un misil o evitar un atentado, pero sí tenía la capacidad de mantener a salvo la dignidad de la experiencia humana mientras el mundo se caía a pedazos. A poco más de dos años de su partida física, reconfigurar nuestro presente a través de sus palabras es una guía de supervivencia para un siglo XXI que sigue de horror en horror.

Paul Auster falleció el 30 de abril de 2024 a los 77 años en su legendaria residencia de Brooklyn (REUTERS/Bob Strong/Archivo)

¿Quién es Paul Auster?

Paul Auster nació en New Jersey, Estados Unidos, en 1947, y se convirtió en una de las firmas más influyentes de la literatura contemporánea, profundamente ligada a la identidad cultural de la ciudad de Nueva York. Tras graduarse en la Universidad de Columbia y vivir una temporada de estrechez económica en Francia, el éxito internacional le sonrió con La trilogía de Nueva York en la década de 1980, una obra que reinventó el género policial negro desde una óptica existencialista y metaliteraria.

A lo largo de cuatro décadas de carrera, construyó un universo narrativo inconfundible a través de novelas fundamentales como El palacio de la luna, Leviatán, El libro de las ilusiones y la monumental 4 3 2 1, además de incursionar con éxito en el cine como guionista de la aclamada película Smoke. Su vida estuvo marcada por la obsesión con el azar, el peso de la memoria y el compromiso político, llegando a ser un férreo crítico de las desigualdades de su país y de la violencia armamentística.

En sus últimos años, debió enfrentar tragedias familiares íntimas y una dura batalla contra un cáncer de pulmón, diagnóstico que lo llevó a escribir a contrarreloj su última y conmovedora novela, Baumgartner. Paul Auster falleció el 30 de abril de 2024 a los 77 años en su legendaria residencia de Brooklyn, dejando un legado imperecedero centrado en la empatía, las ironías del destino y la imperiosa necesidad humana de narrar historias para sobrevivir al caos. Sus libros siguen construyendo nuevos lectores.