
Su continua presencia ha agitado al territorio español en África y ha aumentado la presión sobre las políticas de inmigración del gobierno español.
El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, dijo el lunes que 5000 migrantes permanecían en Ceuta, semanas después de que más de 70.000 personas ingresaran en masa desde Marruecos al territorio español en el norte de África.
Aunque la mayoría de los migrantes regresaron a casa rápidamente, la presencia continuada de varios miles de recién llegados en un territorio de apenas 84.000 residentes legales ha aumentado la presión sobre el gobierno de Sánchez, ha avivado las tensiones locales y ha servido como punto crítico en el debate mundial sobre la migración.
Sánchez, en declaraciones a la red de radio Cadena Ser, dijo que 1200 menores estaban entre los migrantes restantes y que su gobierno había llegado a un acuerdo con las autoridades locales para construir instalaciones donde albergarlos mientras los funcionarios evaluaban sus solicitudes de asilo. El gobierno del territorio tiene una estimación más alta: dice que alrededor de 9000 migrantes permanecen en Ceuta y ha acusado al gobierno nacional de no hacer lo suficiente para resolver el problema.
El centro de migrantes del territorio está desbordado, y se han construido refugios improvisados para albergar hasta 1500 migrantes, según el gobierno nacional. Los residentes han calificado ese alojamiento como insuficiente porque cientos de migrantes han instalado tiendas de campaña en las colinas de los alrededores de Ceuta o en sus playas. Videos publicados por los medios de comunicación españoles mostraron que algunos de los migrantes han organizado combates de lucha libre para pasar el tiempo.
Mientras Sánchez hablaba, los medios locales mostraron imágenes de agentes de la policía española con equipo antidisturbios observando cómo cientos de migrantes, casi todos hombres jóvenes, se empujaban unos a otros el lunes por la mañana para conseguir un lugar en uno de los refugios.
La semana pasada, grupos de españoles enojados tomaron cartas en el asunto, y arrasaron con chozas en la playa e incendiaron varias de ellas. Otros lugareños intentaron bloquear los camiones de la Cruz Roja que llevan comida a los migrantes. Algunos migrantes apedrearon un jeep militar y obligaron a los soldados a huir.
Las crecientes tensiones han obligado a la policía a dispersar a las multitudes con gas lacrimógeno.
Las autoridades locales han rechazado algunos de los planes del gobierno para sacar a los migrantes de las calles de Ceuta. El presidente de la ciudad, Juan Vivas, del partido conservador de la oposición, se opuso a un plan para albergar a los migrantes en el polideportivo de la ciudad, y dijo que el gobierno primero tendría que sacarlo de las instalaciones por la fuerza.
"¿Hasta dónde vamos a llevar esto?", preguntó durante una conferencia de prensa el miércoles, e instó al gobierno a acelerar las expulsiones en lugar de albergar a los migrantes en territorio español.
Hay protestas de solidaridad con Ceuta planeadas en toda la España peninsular y en Ceuta para el 2 de septiembre, el día en que el territorio celebra una festividad para conmemorar el nombramiento en 1415 de su primer gobernador europeo, tras su captura de manos de gobernantes norteafricanos. Durante el fin de semana, decenas de embarcaciones con banderas de España y de Ceuta navegaron hacia el territorio en solidaridad. Los residentes aplaudieron desde la costa.
Siguen proliferando las acusaciones en España de que Marruecos estuvo involucrado en provocar la crisis, a pesar de la insistencia de Madrid en que una campaña de desinformación por parte de traficantes de personas en Marruecos causó la oleada. El lunes, Sánchez reiteró que no hay pruebas que apunten a la participación de Marruecos y que este país, dijo, ofreció "cooperación instantánea". Más del 90 por ciento de los migrantes regresaron a Marruecos dentro de las 48 horas posteriores a cruzar la frontera, dijo Sánchez.
Después de que ocurriera la oleada, dijo Sánchez, Rusia, Israel y una red mundial de extrema derecha emprendieron una campaña de desinformación contra el gobierno español.
Su oficina dijo que sus acusaciones se basaban en las declaraciones de un portavoz de la Unión Europea, quien dijo el 6 de agosto que la organización había detectado cuentas asociadas a Rusia "intentando amplificar rápidamente la situación en Ceuta". El portavoz no hizo referencia a Israel.
Sánchez dijo que sus oponentes estaban tomando represalias contra el apoyo de España a Ucrania, sus críticas a la campaña militar de Israel en Gaza y a sus políticas a favor de la inmigración.
Gideon Saar, el ministro de Relaciones Exteriores de Israel, respondió en X, y acusó a Sánchez de "mentir descaradamente" al señalar a Israel de "difundir información engañosa" y de buscar distraer la atención de su "fracaso en la gestión de los asuntos de su país".
Al pedirle comentarios al respecto, Rusia no respondió de inmediato. El gobierno español se negó a proporcionar pruebas de la afirmación de Sánchez contra Israel.
David M. Halbfinger colaboró con la reportería desde Jerusalén y Paul Sonne desde Berlín.
Jason Horowitz es el jefe de la oficina de Madrid del Times, que cubre España, Portugal y la forma de vida de la gente en toda Europa.
David M. Halbfinger colaboró con la reportería desde Jerusalén y Paul Sonne desde Berlín.