
Pensillvania registra 460 casos de sarampión en lo que va de 2026, con dos muertes asociadas a la enfermedad —las primeras del año en todo el país— en el peor brote del estado en más de tres décadas. El gobernador Josh Shapiro calificó la situación de “profundamente grave” el viernes 28 de agosto, días después de que el recuento superara los 400 contagios y la cifra no dejara de crecer.
El brote se extendió a 31 condados del estado y acumula 83 hospitalizaciones, según datos del Departamento de Salud de Pennsylvania. Ninguno de los casos confirmados corresponde a personas completamente vacunadas.
Aumento récord de casos de sarampión en Pennsylvania
El Departamento de Salud notificó 36 nuevos casos entre el miércoles 26 y el viernes 28 de agosto, con lo que el total anual llegó a 460. La cifra es la más alta registrada en el estado en más de 30 años.
Las dos muertes vinculadas al brote son las primeras atribuidas al sarampión en Estados Unidos en todo 2026. El Departamento de Salud emplea el término “asociadas al sarampión” para señalar que existe evidencia de la enfermedad en los casos, aunque no necesariamente sea la causa directa del fallecimiento.
Distribución geográfica y perfil de los afectados
Los 460 casos se distribuyen en 31 condados. Entre los demás condados con presencia del virus figuran, Lancaster, Chester y Montgomery. El brote ha derivado en 83 hospitalizaciones en total.

Ninguna de las infecciones se produjo en personas con el esquema de vacunación completo, lo que confirma el patrón observado en brotes anteriores: la enfermedad circula entre quienes no recibieron la vacuna o tienen el esquema incompleto.
Acciones y declaraciones oficiales
“La situación ha empeorado mucho desde mis comentarios del martes”, dijo Shapiro durante un acto de seguridad pública en Upper Moreland Township, en el condado de Montgomery. El gobernador subrayó que el brote afecta a todo el estado y que el Departamento de Salud comparte toda la información que la ley estatal le permite divulgar.
Uno de los dos fallecimientos generó controversia local. El forense del condado de Lancaster explicó que el caso remitido a su oficina involucró a un recién nacido que murió poco después del parto y dio positivo al sarampión, pero cuya causa de muerte fue una ruptura de bazo. “No lo consideramos una muerte por sarampión”, declaró el forense.

El Departamento de Salud mantuvo su clasificación de “muerte asociada” y Shapiro respaldó esa postura: “El Departamento de Salud ha dejado claro que compartió toda la información que la ley estatal le permite compartir y que esas dos muertes estaban relacionadas con el sarampión”.
Controversia política y desacuerdos federales
El brote derivó en un choque público entre Shapiro y el secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr. El miércoles 26 de agosto, Kennedy afirmó que Pensilvania cooperaba con las autoridades federales en la investigación de las muertes.
“Estamos tratando de averiguar quiénes son esos fallecidos, si es que realmente ocurrieron; aún no podemos determinarlo”, dijo Kennedy.
Shapiro respondió que Kennedy se adentraba en un “agujero de conejo” de teorías conspirativas. Kennedy, a su vez, acusó al gobernador de generar alarma infundada.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) también señalaron a principios de semana que la oficina del gobernador no había aportado información relevante y había rechazado ofrecimientos de asistencia federal. Shapiro refutó esa versión y precisó que el estado rechazó la ayuda directa de Kennedy por considerar que sus acciones perjudicaban a las comunidades afectadas, no la cooperación con los CDC.
“Lo que no sirve al interés público en este momento es entrar en un intercambio con personas que difunden teorías conspirativas irresponsables”, afirmó Shapiro.
El gobernador confirmó que el Departamento de Salud mantiene comunicación regular con los CDC y otras agencias federales, y que solicitará apoyo adicional al gobierno federal si identifica necesidades no cubiertas.
Prevención: el papel de la vacunación
La vacuna triple viral —conocida como MMR por sus siglas en inglés— es la herramienta central de prevención según las autoridades sanitarias. La portavoz del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Emily Hilliard, subrayó que “la vacuna MMR ofrece la protección más eficaz contra el sarampión y ayuda a prevenir su propagación”.

Kennedy lleva décadas sosteniendo que la vacuna MMR y otras vacunas aumentan el riesgo de autismo. Los científicos rechazan esa afirmación: estudios realizados con millones de niños a lo largo de años la han refutado de forma sistemática.
El dato del brote de Pensilvania refuerza esa postura: la ausencia total de casos entre personas con vacunación completa es la evidencia más directa disponible sobre la eficacia del esquema inmunológico.
Los CDC contabilizan más de 2.700 casos de sarampión en todo Estados Unidos en lo que va de 2026. Es el mayor número desde el gran rebrote registrado entre 1989 y 1991, cuando se documentaron 55.000 infecciones y 123 muertes en el país.
Recomendaciones y próximos pasos
Las autoridades de salud de Pensilvania instan a la población a verificar su estado de vacunación y el de sus hijos, y a completar el esquema con la vacuna MMR en caso de tenerlo incompleto. El foco de los esfuerzos locales está en aumentar la cobertura de vacunación infantil, con acciones activas en condados como Chester y Montgomery.
A nivel de coordinación institucional, el Departamento de Salud del estado mantiene canales abiertos con los CDC. Shapiro precisó que, si surgieran necesidades adicionales no atendidas, realizará las solicitudes formales al gobierno federal de manera directa.