La cebolla es uno de los ingredientes más versátiles e infaltables en muchas recetas, pero su sabor intenso y el picor que provoca al cortarla pueden ser un problema, sobre todo cuando se consume cruda. Para quienes buscan una cebolla más suave, la chef Pepa Muñoz compartió un método sencillo: dejarla unos minutos con limón y sal antes de incorporarla al plato.
Este truco ayuda a reducir la agresividad de la cebolla sin perder su frescura ni su textura crujiente, ideal para ensaladas y guarniciones. Además, la acidez del limón y la acción de la sal logran que el sabor picante disminuya notablemente.
Cómo aplicar el truco de Pepa Muñoz, paso a paso
- Pelar y cortar la cebolla en julianas, aros o dados, según la receta.
- Colocarla en un recipiente y agregar jugo de limón y una pizca de sal.
- Mezclar bien para que los trozos queden impregnados.
- Dejar reposarla durante unos 15 minutos antes de sumarla al plato.

Otras formas de suavizar la cebolla cruda
Otra opción es sumergir la cebolla cortada en agua muy fría durante unos diez minutos. Este remojo arrastra parte de los compuestos responsables del sabor fuerte y deja la cebolla más agradable para comer en crudo.
Para potenciar el efecto, se pueden añadir unas gotas de limón o un poco de vinagre al agua. Es importante escurrir y secar bien la cebolla antes de usarla, para evitar que el plato quede aguado. El agua fría también ayuda a conservar la firmeza y el crocante, ideal para ensaladas y sándwiches.
Elegir la variedad y otros trucos para evitar el picor
No todas las cebollas son iguales: las variedades dulces suelen ser más suaves y aptas para comer en crudo, mientras que la cebolla morada es elegida por su sabor y color en ensaladas. Las amarillas, más intensas, son mejores para guisos y sofritos, ya que la cocción suaviza su sabor.
La intensidad también puede variar según la temporada y el tiempo de almacenamiento. Guardar la cebolla en la heladera antes de cortarla ayuda a reducir el lagrimeo, ya que el frío ralentiza la liberación de sustancias volátiles. Si hay apuro, unos minutos en el freezer también sirven, siempre cuidando que no se congele.
Un cuchillo bien afilado permite cortes más limpios y daña menos las células de la cebolla, lo que también ayuda a que pique menos.




