Cuando uno se sienta en un restaurante, es habitual que el pan llegue a la mesa junto con las bebidas, incluso antes de hacer el pedido. Para muchos, es una forma de hacer más llevadera la espera, pero detrás de esa costumbre hay una explicación relacionada con el apetito.
El motivo no es quitar el hambre. Según distintos especialistas en nutrición, el pan blanco puede estimular el apetito debido a su alto índice glucémico, lo que favorece que aparezca nuevamente la sensación de hambre poco tiempo después.
Por qué el pan puede hacer que tengas más hambre
La mayoría de los restaurantes sirve pan elaborado con harina refinada, como baguettes o panes blancos. Este tipo de pan tiene un índice glucémico cercano a 70, una cifra similar a la de algunas galletitas.
Al consumirse, produce un rápido aumento de la glucosa en sangre. Sin embargo, ese pico también suele ir seguido de un descenso relativamente rápido, lo que puede despertar otra vez el apetito y aumentar las ganas de seguir comiendo.

Aunque muchas personas piensan que el pan integral es una alternativa muy diferente, su índice glucémico puede ser similar al del pan blanco, según el tipo de elaboración.
En algunos casos, incluso el pan de molde alcanza valores todavía más elevados, por lo que la velocidad con la que impacta sobre la glucosa también puede ser importante.
Cómo evitar caer en la tentación
Si llegás al restaurante con mucho hambre, comer varios trozos de pan antes del plato principal puede hacer que consumas más calorías de las que planeabas.
Una estrategia sencilla es comer solo una porción, acompañarla con agua y esperar a que llegue la comida. Así, el pan cumple su papel como acompañamiento sin convertirse en el protagonista de la mesa.




