Las hojas de laurel suelen estar asociadas a la cocina, pero también tienen otros usos dentro de la casa. En los últimos tiempos, distintos aficionados a la jardinería comenzaron a utilizarlas como un recurso sencillo para cuidar las plantas y tratar de mantener alejados algunos insectos.
La idea es simple: colocar una hoja de laurel dentro de la maceta, cerca de la superficie del sustrato. El método se relaciona con el fuerte aroma que desprenden las hojas y con los compuestos presentes en sus aceites esenciales.
Medios especializados como Gardening Know How señalan que el laurel se encuentra entre las hierbas aromáticas que pueden ayudar a repeler determinadas plagas de las plantas de interior. La publicación explica que estos efectos están relacionados con los compuestos naturales que liberan las plantas aromáticas.
Para qué sirve poner laurel en una maceta
El principal objetivo del truco es ayudar a mantener alejados algunos insectos que pueden aparecer alrededor de las plantas.
El laurel contiene compuestos aromáticos como el eucaliptol y el cineol, responsables en buena parte de su olor característico. Ese aroma intenso puede resultar desagradable para determinados insectos y hacer que se mantengan alejados.
Los jardineros suman a las hojas de laurel entre los métodos naturales que pueden utilizarse como disuasivos frente a ciertas plagas. Sin embargo, aclara que su efecto es limitado y que no elimina una infestación existente. Por eso, el laurel puede entenderse como un recurso complementario y no como un reemplazo de los tratamientos específicos cuando una planta ya está afectada.
Cómo colocar la hoja de laurel en la maceta
El procedimiento no requiere preparar líquidos ni modificar el riego de la planta. La opción más sencilla es utilizar una hoja de laurel seca y colocarla sobre el sustrato o apenas enterrada, sin presionarla contra las raíces.
Con el tiempo, la hoja se irá deteriorando y terminará incorporándose al material orgánico de la maceta. Sin embargo, la cantidad de nutrientes que puede aportar una sola hoja es mínima, por lo que no debe considerarse un fertilizante.
También es importante no llenar la maceta de hojas ni alterar el drenaje del recipiente. El exceso de materia orgánica en un espacio pequeño puede favorecer problemas de humedad si el sustrato no tiene un buen drenaje.




