La realización de estiramientos matutinos y movimientos frecuentes contribuye a mantener en óptimas condiciones el sistema vascular, lo que puede disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y preservar la movilidad articular con el paso de los años. Así lo señaló la cirujana vascular Cindy Vázquez, especialista del Hospital de la Solidaridad de Miraflores, durante una entrevista en la que abordó las claves para una mejor circulación y salud venosa.
Según explicó Vázquez, la problemática de la mala circulación no se limita a los adultos mayores. También afecta a personas jóvenes expuestas a largos periodos de inmovilidad, ya sea de pie o sentadas. “El factor que más influye es la inmovilidad sostenida”, afirmó la experta, quien insistió en la importancia de incorporar rutinas de movimiento en la vida cotidiana.
La especialista advirtió que la predisposición genética, los factores hormonales, el embarazo y la multiparidad pueden agravar los síntomas circulatorios. Estos elementos incrementan la probabilidad de presentar molestias y complicaciones venosas a largo plazo. De acuerdo con Vázquez, la combinación de inmovilidad y factores personales puede favorecer el deterioro del sistema venoso.

Inmovilidad prolongada como factor de riesgo
La inmovilidad prolongada figura entre los factores de riesgo más relevantes para el desarrollo de problemas circulatorios. Vázquez respondió a una de las dudas más comunes entre los pacientes: cómo reconocer una alteración venosa. “Se puede sospechar un problema circulatorio cuando aparecen piernas cansadas, arañas vasculares, venas varicosas, aumento de volumen, manchas en la piel o úlceras varicosas”, detalló la cirujana vascular. A estos signos se suman sensaciones como pesadez, dolor e hinchazón al final del día.
Muchas personas consultan por la aparición de arañas vasculares, pero la especialista aclaró que es fundamental diferenciar entre una cuestión estética y una enfermedad venosa con consecuencias funcionales. Para ello, recomendó siempre una evaluación médica completa respaldada por una ecografía doppler, un estudio que permite observar tanto el sistema venoso superficial como el profundo.
La ecografía doppler se presenta como un método práctico y de bajo riesgo. Su aplicación ayuda a determinar si el paciente enfrenta únicamente cambios visibles en las venas o si se trata de un cuadro más complejo y severo. Esta distinción resulta clave para definir el abordaje terapéutico más adecuado.

El papel de la pantorrilla en el retorno venoso
Entre las recomendaciones para acompañar el tratamiento médico, Vázquez destacó la importancia de mantener el cuerpo activo. “El movimiento siempre activa la circulación, principalmente la venosa”, afirmó la cirujana vascular. La práctica de deportes o una caminata diaria contribuye al funcionamiento saludable del sistema venoso.
La especialista se refirió a la función de la pantorrilla como una “segunda bomba muscular”. Cuando la zona se activa, se comprime y favorece el retorno venoso, facilitando el ascenso de la sangre hacia el corazón. Este mecanismo natural se potencia con actividades físicas regulares y simples, como caminar o realizar estiramientos.
“Siempre el movimiento va a generar que se active la circulación principalmente venosa. Esa activación permite un adecuado retorno venoso”, sintetizó Vázquez durante la entrevista. La frase resume el concepto central de su recomendación: evitar la inmovilidad y priorizar pequeños cambios en la rutina diaria.

Medidas complementarias y señales de alerta
Durante la conversación, surgió otro aspecto frecuente en las consultas: el uso de medias de compresión. Vázquez aconsejó emplearlas bajo supervisión médica, especialmente en situaciones como el embarazo o en personas con molestias circulatorias persistentes. Las medias de compresión contribuyen a mejorar el retorno venoso y a reducir el malestar, siempre que su utilización se adecúe a cada caso particular.
La especialista subrayó la importancia de consultar ante la aparición de síntomas como dolor, hinchazón o cambios en la coloración de la piel. La atención temprana y el diagnóstico preciso permiten actuar antes de que la condición evolucione y derive en complicaciones más graves, como úlceras o alteraciones en la movilidad.
Vázquez recomendó realizar pausas activas durante la jornada laboral, especialmente en empleos que requieren permanecer mucho tiempo de pie o sentados. La activación muscular periódica previene la congestión venosa y reduce el riesgo de desarrollar insuficiencia venosa crónica.

Factores personales y prevención
La genética, el embarazo y la multiparidad influyen en la aparición y progresión de los problemas circulatorios. Cindy Vázquez señaló que, aunque no es posible modificar estos factores, sí se pueden adoptar medidas preventivas eficaces. El control de peso, la actividad física regular y la consulta médica oportuna conforman las principales estrategias para mantener la salud vascular a lo largo de los años.
El mensaje central de la especialista apunta a la prevención y al autocuidado. La incorporación de estiramientos matutinos y la movilidad frecuente se presentan como herramientas accesibles para todas las edades, con el potencial de mejorar la calidad de vida y disminuir la incidencia de enfermedades venosas.
Entre los síntomas que requieren atención figuran las piernas cansadas, la aparición de venas varicosas y el aumento de volumen en los miembros inferiores. Ante cualquiera de estos signos, la consulta médica resulta fundamental para establecer un diagnóstico preciso e iniciar el tratamiento adecuado.

Recomendaciones prácticas para la vida cotidiana
En la entrevista, Vázquez insistió en la necesidad de adaptar la rutina diaria para favorecer la salud circulatoria. Sugerencias como levantarse cada hora, realizar estiramientos simples y caminar durante algunos minutos forman parte de las estrategias más efectivas para prevenir problemas venosos.

El consejo se extiende a todas las edades y estilos de vida. La prevención y el movimiento constituyen pilares clave para preservar la movilidad articular y reducir el impacto de los factores de riesgo asociados con la inmovilidad.

La promoción de hábitos saludables y la consulta periódica con especialistas permiten identificar alteraciones en etapas tempranas y aplicar medidas correctivas. La vigilancia activa y la educación en salud vascular se consolidan como herramientas esenciales para enfrentar los desafíos asociados con el envejecimiento y el sedentarismo.


