Un perro mestizo muerde un juguete de goma flexible con forma de hueso mientras mantiene apartado un hueso rígido en el suelo  (Imagen Ilustrativa Infobae)

Morder un juguete, una zanahoria o un objeto encontrado durante un paseo no es una conducta secundaria para los perros. Roer responde a una necesidad biológica vinculada con su bienestar, aunque la elección de un material inadecuado puede exponerlos a lesiones en la boca, atragantamientos o problemas digestivos.

La vida doméstica resolvió la obtención de alimento, pero no eliminó el impulso de masticar, desgarrar y manipular objetos con la boca. La cuestión, por lo tanto, no es impedir de forma automática esa conducta, sino ofrecer alternativas que contemplen la forma de morder, el tamaño y la etapa de vida de cada animal.

De acuerdo con un artículo de The Conversation, firmado por Gabriela Barrera, profesora de Máster de Etología de la Universidad Autónoma de Madrid, la masticación persiste como una pauta arraigada en la biología canina. La autora plantea que darle lugar con elementos adecuados puede contribuir a la calidad de vida de los perros.

La American Animal Hospital Association, entidad veterinaria de Estados Unidos, también advierte que un producto destinado a la masticación puede causar daños si es demasiado duro, se rompe con facilidad o tiene un tamaño insuficiente. Su guía sobre salud dental señala que huesos, palos, rocas, astas y otros artículos rígidos pueden afectar los dientes o generar riesgo de atragantamiento.

La necesidad de masticar persiste, pero no cualquier objeto es seguro

Una revisión publicada en Frontiers in Veterinary Science vinculó la masticación con la higiene oral y la reducción del estrés en los caninos  (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una revisión sistemática publicada en 2025 en Frontiers in Veterinary Science examinó la función de la masticación en perros y describió su relación con la higiene oral, la salud digestiva, el comportamiento y el manejo del estrés. El trabajo sostiene que ofrecer oportunidades de masticar puede formar parte del bienestar cotidiano, aunque sus efectos dependen del material, el entorno y las características de cada animal.

La revisión identificó diez beneficios funcionales asociados con la masticación. También reúne investigaciones sobre la respuesta al estrés, pero advierte que buena parte de los datos sobre cortisol y procesos cognitivos procede de estudios en humanos y otros modelos animales. El cortisol es una hormona que participa en la respuesta del organismo ante situaciones de estrés.

Esta distinción impide presentar cualquier objeto o modalidad de masticación como una respuesta equivalente para todos los perros. Cuando hay signos de ansiedad o cambios persistentes de conducta, la elección de un juguete no reemplaza la evaluación de las demás condiciones que pueden afectar al animal.

Brian Collins, jefe del área de Práctica de Servicios Comunitarios del Hospital de Animales de la Universidad Cornell, recomendó evitar huesos, astas, pezuñas y otros objetos duros o abrasivos. En una advertencia difundida por la universidad, señaló que los elementos adecuados deberían poder doblarse y permitir una marca de uña, ya que los materiales rígidos pueden dañar los dientes o provocar atragantamientos.

El tamaño, la textura y la supervisión orientan una elección segura

Una revisión publicada en Frontiers in Veterinary Science vinculó la masticación con la higiene oral y la reducción del estrés en los caninos  (Imagen Ilustrativa Infobae)

La elección de un objeto debe contemplar la etapa de vida, la fuerza de la mandíbula y la forma en que cada perro lo utiliza. Los cachorros en dentición y los animales mayores pueden requerir materiales menos rígidos, mientras que la supervisión permite detectar si el objeto se degrada, pierde partes o se vuelve demasiado pequeño.

La Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas de la Universidad Texas A&M recomienda retirar un juguete cuando alcanza un tamaño que pueda generar un riesgo de atragantamiento u obstrucción intestinal. La institución también señala que los juguetes de nailon o goma pueden resultar peligrosos si el perro rompe y traga fragmentos grandes.

Además, aconseja elegir un producto acorde con las dimensiones del perro, ya que los juguetes pequeños pueden ser ingeridos o causar atragantamientos en animales de mayor porte. El material debe resistir la masticación sin desprender piezas grandes y sin ser excesivamente rígido.

La American Veterinary Medical Association, organización veterinaria de Estados Unidos, aconseja que la evaluación de la boca forme parte de los controles veterinarios periódicos. Sus recomendaciones sobre cuidado dental incluyen productos para masticar, pero desaconsejan aquellos que no se doblan o rompen con facilidad, como huesos, pezuñas, astas y artículos de nailon duro. Los objetos hallados en la vía pública y los materiales que se astillan o se rompen merecen especial cautela.