Las partidas destinadas a cada área del Estado contempladas en el Presupuesto 2027 continúan generando repercusión en distintos ámbitos. Es así que a partir de un monitoreo realizado por una ONG se desprende que los fondos para el medio ambiente proyectados para el año que viene serán un 84,3% más bajos en comparación a 2023.
La Subsecretaría de Ambiente de la Nación tendrá, por cuarto año consecutivo, un recorte en sus fondos. Respecto del presupuesto 2026, la caída será del 10,84%.
En concreto, la propuesta es destinar menos de 24 centavos por cada 100 pesos al presupuesto ambiental nacional.
El dato surge a partir de un relevamiento que, año tras año, realiza la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (Farn). Además de ese registro, también se reportan otras bajas significativas en comparación con 2023: el presupuesto destinado al saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo será un 91,5% menor y el Fondo Nacional de Bosques Nativos tiene asignadas partidas 25 veces menores a las establecidas por la ley 26.331 (conocida como Ley de Bosques), a partir de la cual se financiarán sólo 23 planes de manejo sostenible en todo el país.
A su vez, uno de los puntos que parece positivo, que es el incremento de fondos para el Servicio Nacional de Manejo del Fuego y muestra un aumento real del 60,1% con respecto a este año, queda opacado porque acumula una caída del 55,8% a comparación del 2023.
Nueva normalidad
El coordinador de Investigación de Farn, Ariel Slipak, explicó que las partidas ambientales se vienen recortando drásticamente desde 2023 y que las eventuales leves mejorías que se ven responden a una “nueva normalidad”: las bajas en los envíos de recursos fueron tales en los últimos tres años que los techos bajaron considerablemente, por lo que los incrementos son insignificantes.
Slipak, que además es economista y docente de la Universidad de Buenos Aires, graficó que la participación de los fondos para la cartera ambiental en el presupuesto total era, en 2023, del 0,12%. Con los años, los recortes se fueron intensificando, con la mayor brecha representada entre 2023 y 2024: pasó del porcentaje mencionado a 0,034%, para luego bajar al 0,0332% en 2025 y al 0,0331% este año. En 2027, volverá a caer, esta vez hasta el 0,026% del presupuesto total.

“En esta nueva normalidad no es que estemos mejor. De 2023 a 2024 hubo una contracción drástica, entre 2024 y 2025 se fueron desarmando programas y herramientas, y, finalmente, entre 2026 y 2027 se termina de consolidar un presupuesto estructuralmente bajo”, explicó en diálogo con TN quien monitorea, desde 2016, este ítem del presupuesto nacional.
La comparación de presupuestos con datos del 2023 radica en cómo evolucionó el presupuesto nacional desde que Javier Milei es presidente. Tanto en 2024 como en 2025, el país funcionó con partidas prorrogadas de 2023, algo que, dijo el economista, explica un “desfinanciamiento del ambiente de manera estructural”.
“En Argentina, el espíritu de prorrogar el presupuesto es que no se apague el Estado, pero el problema de la inflación tan alta genera un ajuste estructural”, explicó Slipak.
Recién en 2026 el Estado volvió a trabajar con un presupuesto aprobado por el Congreso y, por eso, las referencias son tanto las partidas aprobadas en 2023 como las que se sancionaron para el ejercicio de este año.
Decisiones reactivas
El economista no sólo planteó la problemática de la baja para el presupuesto ambiental, sino que también marcó casos concretos en los que las partidas fueron subejecutadas o se hicieron tardíamente y que, de esa manera, se deja entrever cómo se afrontan distintas cuestiones, como los incendios.
Al respecto, Slipak detalló: “El año pasado, la mayor parte del presupuesto del Servicio Nacional de Manejo del Fuego se ejecutó entre noviembre y diciembre (período en el que se intensificaron los incendios en la Patagonia). No hay un criterio preventivo”.
Justamente, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) muestra un aumento real en el presupuesto del 60,1% en comparación con el 2026. Si bien se piensan como instrumentos y herramientas para combatir incendios, también se deben usar para elaborar planes de prevención para no ir detrás de las quemas.

En ese sentido, desde Farn indicaron que para el año que viene, el gobierno proyecta 3.600 horas de vuelo para prevención y lucha de incendios, un aumento en relación a 2026 (3.100). Sin embargo, otros ítems se incrementan muy poco o quedan estáticos.
Es el caso de las capacitaciones de los brigadistas: se instruirá a apenas 50 efectivos más que el año pasado (1.950 contra 1.900 este año). Además, se confeccionarán 1.950 informes de alerta temprana sobre evaluación de peligro de incendios, sólo 100 más que los previstos para 2026. A su vez, se van a equipar a 14 brigadas, misma cantidad que este año.
“Las metas físicas no muestran mejoras sustanciales. Los aumentos para el Servicio Nacional de Manejo del Fuego vienen después de que haya perdido capacidad de acción”, puntualizó Slipak.
En tanto, marcó que estas reducciones no recaen sólo en “poner menos plata” sino que giran en torno a una “destrucción de capacidades”: “La falta de obras en Parques Nacionales también es generadora de incendios, porque si están descuidados o tienen menos guardaparques, o esos guardaparques tienen menos capacidades o no tienen movilidad para desplazarse y responder, también es un problema”.
“La solución es tener políticas ambientales. No alcanza con que haya plata para Parques Nacionales si no hay una política adecuada de recursos humanos para mantener personal, tampoco alcanza con que haya plata para el Servicio Meteorológico Nacional si no hay una política de cambio climático. La cuestión del dinero es importante, pero sin políticas ambientales serias y participaticas, y sin ordenamiento ambiental del territorio, no alcanza”, concluyó.




