
El proyecto del Presupuesto General de la Nación (PGN) de 2027 que radicó el Ministerio de Hacienda, de $634,95 billones, llegó con un aumento frente al presentado antes ($545,4 billones) y alteró de fondo las cuentas fiscales del próximo año. El ajuste elevó el tamaño del presupuesto y obligó a rehacer el mapa de déficit, deuda y financiamiento de Colombia para 2027 y para el cierre del cuatrienio.
Las cuentas cambiaron porque el nuevo presupuesto y la actualización del Plan Financiero incorporaron gastos y obligaciones que no estaban reconocidos en forma plena, ya que se excluyeron $30,2 billones de ingresos tributarios contingentes y elevaron las necesidades de financiamiento de $130 billones a $266 billones.
Con esto, el sinceramiento de las cuentas abrió dos escenarios para 2027. En uno, el déficit fiscal estimado sube de 5,3% a 7,2% del Producto Interno Bruto (PIB), alineado con un déficit primario de 3,3% del PIB y con un recorte en gasto primario de $21,9 billones. Si ese ajuste no se ejecuta, el déficit primario (diferencia negativa entre los gastos corrientes e inversión de un Estado y sus ingresos totales, sin incluir el pago de intereses de la deuda pública) podría subir a 4,4% del PIB y el déficit fiscal a 8,2% del PIB.
Mientras que en el otro escenario de las nuevas proyecciones, el Plan Financiero para 2027 ubica el déficit total en 9,4% del PIB y el primario en 4,5% del PIB, cifras asociadas al punto de partida previo a la corrección que busca el Gobierno.

Cómo se recompuso el presupuesto de 2027
Al repecto, el Centro de Pensamiento Económico Anif, advirtió que el deterioro fiscal es más profundo porque el desbalance ya no se explica solo por la deuda, sino por una necesidad fiscal mayor antes de intereses. Detalló que “el deterioro del balance primario, -de -0,5% a -4,5% del PIB, explica la mayor parte del déficit total, y el Gobierno actual lo atribuye principalmente a la exclusión de los $30,2 billones de ingresos tributarios contingentes y al reconocimiento de obligaciones de gasto en salud, pensiones, y en el Fepc”.
Añadió que “el grueso del sinceramiento no viene únicamente del costo de la deuda, sino de una mayor necesidad fiscal antes de intereses”.
Según el análisis, el aumento de $59,3 billones no responde a una expansión general del gasto. Anif afirmó que “corresponde en 61% a mayor servicio de la deuda y 42% al reconocimiento de obligaciones de funcionamiento preexistentes, tales como transferencias y pensiones”.
El nuevo cuadro también cambió la composición de los ingresos. “Con este sinceramiento, el mayor gasto no se financiaría de mayor recaudo tributario. Los ingresos corrientes de la Nación se redujeron $10,7 billones, en gran medida porque la reformulación excluye $30,2 billones de ingresos tributarios contingentes, que, en julio, dependían de un proyecto de ley de financiamiento que el Congreso no tramitó”, precisó la entidad.

Rubros que explican el salto del gasto
El desagregado del PGN muestra una reducción de $3 billones en inversión pública y un aumento de $24,9 billones en funcionamiento. De ese incremento, $20,3 billones corresponden a mayores transferencias y $4,5 billones a gasto de personal.
Dentro de las transferencias, $6,5 billones obedecen a obligaciones pensionales. Anif lo vinculó con un dato estructural: “Un hecho coherente con el reconocimiento explícito de que cerca de 90.000 personas se pensionan cada año”, remarcó.
En el servicio de deuda, cerca de 82% del aumento corresponde a amortizaciones y pagos que no estaban contemplados en el proyecto anterior. Para el Centro de Pensamiento Económico Anif, esos compromisos “justificarían la necesidad explícita del gobierno de realizar” una refinanciación total de las amortizaciones de deuda pública contratada hasta la fecha.
La recomposición sectorial también fue marcada. Anif identificó mayores apropiaciones por $14,3 billones para el Fepc y por $700.000 millones para transporte.
También hubo recortes de:
- $1,9 billones en Inclusión Social.
- $0,5 billones en Trabajo.
- $300.000 millones en Educación.
- $200.000 millones en Agricultura.
- $200.000 millones en Salud.

Más deuda, más presión sobre el mercado
El salto del déficit amplió las necesidades de financiamiento de $130 billones a $266 billones. Anif explicó que el mal balance primario representa alrededor de 80% del aumento del déficit que debe financiarse.
Puntualizó que “en ese sentido, se incluye un aumento de $61,8 billones en fuentes externas de financiamiento y $66,8 billones en fuentes de financiamiento interno, lo que en conjunto resultan en un aumento de la deuda neta del GNC desde 58,9% estimado en el MFMP 2026 hasta 66,2% del PIB en 2027”.
Los recursos de capital también se ampliaron con fuerza. Pasaron de $187,5 billones a $287,7 billones, un alza de 53,4%, impulsada por una adición de $58,9 billones al crédito interno y de $54,2 billones al externo. “En su margen, el nuevo PGN 2027 fue un sinceramiento que implicó un presupuesto financiado con mayor deuda”, agregó. La revisión tuvo eco inmediato en los precios de los activos.
Y es que el viernes posterior a conocerse el PGN y los ejes del ajuste fiscal, el mercado de deuda pública se desvalorizó 25 puntos básicos (pb) en promedio. Los títulos de 2036, 2032 y 2050 registraron variaciones de 35, 41 y 35 puntos básicos, respectivamente.
De igual manera, la tasa de cambio reaccionó durante la jornada. El peso registró una depreciación de 2,26%, tocó un máximo de $3.225 y luego redujo parte del movimiento hasta $3.201, con una variación de 1,52%.

Ajuste pendiente y presión sobre la regla fiscal
El Gobierno anunció un esfuerzo de austeridad de hasta $17,4 billones. El ajuste se repartiría entre adquisición de bienes por $2,8 billones, otras transferencias por $11,9 billones e inversión por $2,5 billones. Además, el Ejecutivo informó que presentará una Ley de Ajuste Fiscal para reducir el déficit primario del próximo año en 2,2 puntos porcentuales y cerca de $45 billones.
Si esa corrección se concreta, el déficit total bajaría de 9,4% a 7,2% del PIB y el primario de 4,5% a 2,3%, mientras el endeudamiento se estabilizaría alrededor de 64,8% del PIB al cierre del cuatrienio. Anif advirtió que ese escenario exige más tiempo para volver a la regla fiscal. “Bajo los supuestos presentados por el nuevo ministro de Hacienda, las TUV (Transacciones de Única Vez) permitidas en 2026 y 2027 serían de apenas 0,1% del PIB cada año (cerca de $2 billones), mientras que el mayor nivel de deuda reduce el espacio de déficit permitido por la regla fiscal”, indicó.
Agregó que “manteniendo los supuestos del Mfmp 2026 sobre los ciclos económico y petrolero entre 2028 y 2030, la convergencia hacia el cumplimiento de la regla fiscal requeriría un periodo de transición adicional que claramente se extendería durante todo el actual gobierno”.
Sobre la situación, el presidente del Centro de Pensamiento Económico Anif, José Ignacio López, situó el giro de 2027 dentro de un patrón más amplio. Señaló que en los presupuestos de 2023, 2024 y 2025 el gobierno de Gustavo Petro sobreestimó de forma sistemática los ingresos, con gastos altos respaldados por leyes de financiamiento o metas infladas.
Para 2026, López planteó un problema distinto y dijo que el mercado ya lo tenía descontado. “Para 2026, la historia fue al revés y el mercado financiero lo sabía: por primera vez en varios años, los ingresos proyectados eran razonables, pero para presentar cifras de déficit controladas, se proyectaron unos gastos más bajos, inverosímiles, que nadie creía”.
López añadió que por eso ahora se habla de sincerar cuentas. “Incorporar compromisos de gasto que eran evidentes, como el Fepc, o más gastos en pago de deuda, como lo había anticipado ya en su momento el Carf”.
El presidente de Anif dijo que le sorprenden dos cosas:
- Que el tamaño del subreporte de gasto fue de tal magnitud.
- Que analistas no económicos, muchos bienpensantes, se sorprendan porque el nivel de gasto comprometido es mucho mayor de lo que se pensaba.