Los datos oficiales dejan ver un importante e histórico incremento en el registro del último año en los suicidios de jóvenes en el país, pero detrás de cada número hay una vida pidiendo auxilio, pidiendo desesperadamente ser escuchada.

En el último año, la Argentina ha registrado en documentos oficiales (SNIS, DEIS y BEN) cifras alarmantes que revelan que se notifican 24 intentos de suicidio al día en la población juvenil de 15 a 34 años, convirtiéndose en la primera causa de muerte en este grupo etario. En 2025 se registraron 5.209 casos fatales en la población general.

La campaña Septiembre Amarillo irrumpe para recordar que cada número es un grito de ayuda no escuchado por la sociedad. Pero ¿qué se está haciendo para escuchar a tiempo?

Señales que pasan desapercibidas

Guadalupe Florencia, sobreviviente de intento de suicidio, recuerda cómo su crisis se enmascaró bajo una apariencia de vitalidad:

“Mis señales de auxilio eran no comer, dormir de más, estar muy activa cuando estaba despierta, mucha vida social. Más que una máscara, era mi enfermedad hablando por mí. Me escondía detrás de la energía para que nadie supiera todo lo que había dentro de mí, y eso me llevó a aislarme emocionalme

El acompañamiento profesional y el apoyo emocional son pilares fundamentales en la recuperación. (Foto: Adobe Stock)
El acompañamiento profesional y el apoyo emocional son pilares fundamentales en la recuperación. (Foto: Adobe Stock)

La presión por responder a estándares de éxito operó como catalizador. Guadalupe añade: “El mundo y las expectativas propias y ajenas tuvieron un peso enorme en mi decisión.”

La pregunta que salva vidas

Frente a la detección de señales de riesgo, es necesario romper el mito más dañino. “Es un mito que preguntar sobre el suicidio da la idea, y como tal hay que desmitificarlo haciendo psicoeducación,” afirma Patricia Elena Delgado, psicóloga clínica y social de la Policía Federal Argentina, especialista en emergencias e intervención en crisis (Argentina).

Preguntar de forma directa (“¿Estás pensando en hacerte daño?”) abre una vía de desahogo y permite diferenciar la ideación de un plan concreto. Según Delgado:

“Lo manifestado está, solo hay que evaluar el riesgo inminente. Hacer la pregunta directa no da la idea; por el contrario, genera una contención inicial mediante la escucha activa y permite evaluar qué nivel de angustia atraviesa la persona.”

Qué decir y qué evitar

La respuesta del entorno ante la revelación de un joven puede abrir un canal seguro o cerrar la confianza. Por eso, es fundamental reemplazar frases como “Ya se te va a pasar, es una etapa” por un mensaje que acompañe: “No estás solo en esto; vamos a buscar ayuda juntos.”

Protocolo de actuación temprana

Ante señales de riesgo inminente o confesión explícita, Delgado recomienda estos pasos inmediatos:

  1. Dar a la persona un espacio seguro y de confianza para que exprese lo que siente y se sienta acompañada.
  2. Sacar del alcance del joven cualquier objeto potencialmente peligroso.
  3. Acompañamiento permanente.
  4. Avisar a un familiar de confianza, adulto responsable o referente afectivo.
  5. Llamar a las líneas de asistencia o dirigirse a la guardia hospitalaria más cercana para una evaluación profesional.

La reconstrucción después de la intervención

Cuando se logra intervenir a tiempo, comienza la etapa de reconstrucción. Guadalupe recuerda su primer pensamiento consciente tras darse cuenta de que seguía con vida:

“Alivio. Al momento de hacerlo me arrepentí y sentí miedo. Cuando vi que seguía viva, fue como si me hubieran sacado un peso de encima, como si hubiera revivido.”

El camino de la recuperación no es lineal ni automático. Guadalupe subraya: “Fue fundamental tanto ir a la psicóloga como ir a la psiquiatra. El prejuicio se rompió al recordar mi internación. La comprensión de mis seres queridos y el apoyo de mi pareja fueron fundamentales. Estar acompañada es mi ancla.”

Las señales de crisis pueden ocultarse bajo una apariencia de normalidad o energía aparente. Foto: Adobe Stock
Las señales de crisis pueden ocultarse bajo una apariencia de normalidad o energía aparente. Foto: Adobe Stock

La interpelación a los adultos y a la comunidad es directa. Guadalupe concluye:

“En sus tiempos también era necesario el acceso sin prejuicios a la salud mental. El mundo cambió. A un joven que siente que la única salida es rendirse, le diría que la vida es más larga que la tristeza. Tengo la capacidad de rehacerme y reinventarme. Me ilusiona recibirme y proyectar a futuro con las personas que amo.”

Una actitud diaria, no una campaña

La prevención no es una campaña publicitaria que dura un mes; es una actitud cotidiana de atención y empatía. Existe un 95% de oportunidades para intervenir, escuchar y salvar vidas. Como reflexiona Guadalupe: “Mirar para otro lado también es una decisión.”

Líneas de asistencia y contención

Centro de Asistencia al Suicida (Argentina): 135 (línea gratuita desde CABA y Gran Buenos Aires) o (011) 5275-1135 (desde todo el país).

Línea de Salud Mental Nacional: 0800-999-0091 (las 24 horas, los 365 días del año)

Si alguien está pasando por un momento difícil o tiene pensamientos de autolesión, la ayuda profesional está disponible.