
No hay duda de que 2026 ha sido un año lleno de buenas noticias para Anne Hathaway. La actriz ha estrenado a lo largo de los últimos meses cuatro películas con una gran aceptación en taquilla: El diablo viste de Prada 2, La odisea, Mother Mary y El final de Oak Street. Todas estas producciones la han llevado a ser una de las actrices con más presencia de la temporada, algo que ha servido también para reconocer, una vez más, la impresionante trayectoria de una actriz a la que poco le falta por conseguir en Hollywood.
Entre los distintos registros de Hathaway, cabe destacar sus papeles en películas románticas, que van desde la comedia más absoluta al drama. Desde Guerra de novias hasta Siempre el mismo día, la actriz ha demostrado su versatilidad para interpretar mujeres enamoradas (y enamorar a todas y todos los espectadores, de paso) en todo tipo de historias, siempre con esa mezcla de carisma, inteligencia y vulnerabilidad que la caracteriza.
Ahora bien, si tuviéramos que quedarnos con una única película de esa faceta, muy probablemente elegiríamos Amor y otras drogas, un título que ocupa un lugar especial en la memoria de sus seguidores y que puede verse en Prime Video hasta el próximo 4 de septiembre. En esta película, seguimos a Jamie (Jake Gyllenhaal), un vendedor de productos farmacéuticos con un irresistible encanto que, un día, conoce a Maggie (Anne Hathaway), una chica con la enfermedad de Parkinson de la que se enamora perdidamente.

Una historia emotiva con varias escenas que incomodaron a la actriz
Amor y otras drogas está inspirada en hechos reales. Concretamente, en la vida de Jamie Reidy, quien trabajó vendiendo productos para Pfizer y relató su experiencia en el libro Hard Sell: The Evolution of a Viagra Salesman. A lo que este hombre cuenta se le añade una intensa trama romántica llena de humor y de intensidad dramática, cuyo guion, según se cuenta, consiguió hacer llorar al mismísimo Jake Gyllenhaal cuando lo leyó por primera vez.
No ocurriría lo mismo con Hathaway, a quien costó más convencerla para que aceptara el papel, ya que sentía que a Maggie le faltaba un trasfondo emocional claro, algo que finalmente lograron construir entre todos antes de empezar el rodaje. La actriz ha contado en diferentes entrevistas que también fue para ella un reto filmar las escenas de sexo y desnudez de la película, reconociendo que esa “sexualidad tan abierta” no cuadraba con su forma de ser. De hecho, también ha confesado que, durante parte del rodaje, lloraba todos los días.
A pesar de eso, la intérprete siempre ha defendido que ninguna de esas partes de la película buscaba el morbo, sino construir una intimidad entre los dos personajes, en una búsqueda de autenticidad de la relación que terminó siendo uno de los grandes aciertos de la película. Y es que lo más destacado de Amor y otras drogas es, sin duda, la química entre los dos personajes, a quienes vemos primero en una relación muy apasionada que da paso a un vínculo mucho más profundo, construido a base de amor, compromiso y ternura.
Con todo, Amor y otras drogas no convenció a todo el mundo tras su estreno. A pesar de ser hoy uno de los títulos más recordados de la carrera de Hathaway, muchos vieron en la mezcla de romance, comedia y drama de la película una fórmula que no acababa de funcionar. Por supuesto, hubo muchos a los que sí les convenció, como a los críticos de la revista Empire, que aseguraron en su reseña que esta producción estaba “muy por encima de los estándares de las comedias románticas habituales” y que era “divertida, sexy e inteligente”.