El Gobierno mantiene en agenda la reforma educativa que Sandra Pettovello llevó a la mesa política, pero demorará su envío al Congreso por la prioridad que tomó el paquete sobre Malvinas. La Casa Rosada trabaja en más de un proyecto y descarta anunciar nuevas medidas por los resultados de las pruebas PISA 2025.
En Nación reconocen que Malvinas alteró el cronograma legislativo previsto para Educación. “Tenemos un par de proyectos”, aseguran en el Ejecutivo, donde anticipan que las iniciativas serán enviadas más adelante, aunque todavía no fijan una fecha.
La decisión corre los tiempos que había comenzado a ordenar la mesa política. El 25 de agosto, Pettovello participó de la reunión en Casa Rosada y expuso sobre distintos temas de su cartera. Al terminar el encuentro, el Gobierno anunció que avanzaría con proyectos y medidas educativas para enviar al Congreso.
La Casa Rosada todavía no definió públicamente cómo dividirá la reforma ni cuántos proyectos llegarán finalmente al Congreso. Tampoco confirmó que los cambios sobre universidades, carrera docente, autonomía escolar y modalidades alternativas vayan a presentarse por separado.
Los resultados de PISA 2025 no modificarán ese esquema. En Nación descartan preparar una respuesta específica por la evaluación internacional y sostienen que el Gobierno ya venía trabajando en cambios educativos antes de conocer los datos.

“No vamos a arrancar a hacer por el resultado de las PISA, ya veníamos haciendo y es un proceso largo”, explican en el Ejecutivo. La posición oficial es que la reforma debe sostener una dirección de largo plazo y no depender de una evaluación puntual.
Capital Humano sostiene además que PISA 2025 refleja una trayectoria escolar que comenzó alrededor de 2013. La prueba fue tomada a estudiantes de 15 años y, según el planteo oficial, mide aprendizajes acumulados durante buena parte de su paso por el sistema educativo.
El Gobierno utiliza ese argumento para atribuir el deterioro a las administraciones anteriores. La cartera de Pettovello reconoce malos resultados en Matemática, Lectura y Ciencias, pero sostiene que no pueden ser leídos como una evaluación de las políticas educativas de la gestión de Javier Milei.
En la Casa Rosada también ponen como contraste los resultados de las pruebas Aprender. En Nación aseguran que allí hubo indicadores mejores y los toman como una referencia más cercana para evaluar las políticas aplicadas durante la actual gestión.
El Ejecutivo ya puso en marcha el Plan Nacional de Alfabetización y otras políticas orientadas a mejorar los aprendizajes. La intención oficial es profundizar ese camino mientras termina de ordenar los cambios legislativos que quiere llevar al Congreso.

Uno de los principales antecedentes de la reforma es la Ley de Libertad Educativa trabajada en el Consejo de Mayo. El texto propone cambios en distintos niveles del sistema y busca ampliar la autonomía de las instituciones educativas.
La iniciativa también contempla modificaciones en la carrera docente, los sistemas de evaluación, la participación de las familias y la educación superior. Sin embargo, el Gobierno todavía no confirmó que el texto final que llegue al Congreso conserve todos esos puntos sin cambios.
Otro de los ejes es dar más margen a las escuelas para organizar su propuesta educativa dentro de los parámetros nacionales y provinciales. El proyecto también busca revisar los mecanismos de evaluación y formación docente.
La reforma deberá además atravesar una negociación con las provincias. La educación es administrada en gran parte por las jurisdicciones, por lo que varios cambios necesitarán acuerdos federales además de la aprobación del Congreso.
El próximo paso será que la Casa Rosada termine de definir el contenido de los proyectos y vuelva a ubicarlos dentro del calendario legislativo. La reforma educativa sigue en pie, pero perdió prioridad frente a Malvinas y el Gobierno no prevé acelerarla por los resultados de PISA.



