El calendario avanza implacable, y aunque no hay clima preelectoral (como no lo había mundialista, hasta que arrancó) el turno 2027 se acerca. ¿Qué dicen las últimas mediciones de cara a la elección de gobernador en Córdoba? El primer dato es que el clima de redes es muy distinto a lo que muestran las encuestas. Según el último informe de escucha social de Reputación Digital, el gobernador Martín Llaryora está bajo “fuego cruzado”: 7 de cada 10 menciones a él son negativas, con mayor proporción de críticas que provienen de libertarios y antiperonismo y menos de la izquierda y el kirchnerismo (gráfico arriba). Eso arroja un sentimiento neto negativo de -61, con el rechazo como primera minoría de las emociones negativas; sin embargo, los anuncios de gestión, con sólo 12% de las menciones, logran cuatro veces más reacciones que los ataques, lo que sugiere un eficaz desempeño en términos de publicaciones en redes (gráfico arriba). El informe confirma a X como la red social política por excelencia, con 90% del tráfico de menciones (gráfico arriba). El -61 de sentimiento neto surge de la operación 12% de menciones positivas - 73% negativas; por otro lado, el 15% son neutrales. De -61 de sentimiento neto en redes pasamos a una calificación de gestión con saldo favorable en la última encuesta provincial de Sicchar: 53% positiva vs 45% negativa, 8 puntos porcentuales (pp) “en verde”. Respecto a comienzos del año, la positiva subió 4 pp (variación estadísticamente no significativa considerando que el error muestral es de +/- 3,1%), mientras que la negativa se mantuvo estable. El panorama es de polarización levemente asimétrica, con sesgo positivo para el oficialismo provincial. El informe amplía que la gestión del gobernador mantiene “una línea de flotación superior a la mitad de la población y mostrando resiliencia frente a la caída de Milei. El peronismo cordobés demuestra la vigencia de su marca institucional. Llaryora logra despegarse de la crisis nacional sosteniendo una agenda de gestión local que el cordobés promedio valora, logrando un diferencial positivo clave para sus aspiraciones de reelección”. Con apenas matices, el último informe de Zeta Comunicación Política reportó para la gestión provincial 51% de positividad vs 46% de negatividad (gráfico arriba). En este caso, el saldo a favor es de 5 pp, estadísticamente no significativo dado el error muestral de +/-3%, lo que perfila una polarización simétrica. “El gobernador se constituye como actor central de política local de cara al proceso electoral del año próximo, tanto en adhesión como en rechazos”, amplía el documento. Si hacemos un promedio de ambas mediciones comparables, el resultado es 52% positividad vs 45,5% negatividad, lo que arroja un saldo favorable de 6,5 pp. Pasando a la variable intención de voto, según Sicchar el gobernador roza el 34% vs 16,1% de Luis Juez, con lo cual duplica a su escolta en un escenario fragmentado. El libertario Gabriel Bornoroni y el radical Rodrigo de Loredo rondan el 8%, Natalia De la Sota el 6%, la izquierda el 5% y Aurelio García Elorrio de Encuentro Vecinal el 4% (gráfico arriba). Con 12,1% de indecisos, la fragmentación favorece una reelección del gobernador, pero el escenario permanece abierto. En 2023 Llaryora obtuvo 42% de los votos, con lo cual ahora está unos 8 pp por debajo de esa performance, pero Juez está casi 23 pp por debajo de su desempeño en la elección anterior. Amplía el informe: “si la oposición corre dividida (Juez por un lado, De Loredo por otro, LLA por el suyo), Martín Llaryora tiene el camino despejado para la reelección, reteniendo su tercio histórico. La única forma de amenazar al oficialismo es una ingeniería de unidad opositora, pero la aparición de LLA como actor puro fragmenta el voto no peronista y beneficia directamente al gobernador”. Efectivamente: si bien en los escenarios polarizados ante una contrafigura crece el voto opositor, el gobernador también sube y se acerca al umbral del 40%, con lo cual se ubica en el mismo orden de magnitud del voto que obtuvo en 2023 (gráfico arriba). A su turno, el informe de Zeta reportó 28% de intención de voto para Llaryora; duplica a De Loredo (13%), quien aparece en paridad con Juez, Bornoroni y una figura K (las diferencias entre ellos no son estadísticamente significativas dado el margen de error muestral). Este escenario fragmentado también muestra ventaja para el gobernador, que está cerca del umbral del 30%. Finalmente, el testeo de actitudes confirma el caudal oficialista favorable a la continuidad, pero perfila una polarización simétrica con quienes prefieren un cambio de gobierno; casi la misma proporción se muestra equidistante, lo que deja abierto el resultado (gráfico arriba). “Cuando los principales referentes de la oposición son escrutados de manera individual, ninguno parece aglutinar el liderazgo suficiente sobre la totalidad de la porción del electorado que demanda una oposición unificada para la no menos ardua tarea de desalojar al oficialismo del gobierno provincial”, apunta el informe. En síntesis: 1. la última medición de sentimiento social en redes muestra un panorama adverso al oficialismo 2. sin embargo, en el promedio de las encuestas, el gobierno provincial obtiene saldos favorables de imagen positiva 3. en los escenarios fragmentados, Llaryora ronda entre 28% y 34% de voto y duplica a su escolta 4. por ahora, ningún opositor aparece con suficiente volumen para capitalizar la voluntad de cambio como para forzar un escenario de polarización en un “mano a mano” con el gobernador. Las opiniones vertidas en cada columna son de exclusiva responsabilidad de sus autores. En consecuencia, no necesariamente responden a la línea editorial del medio.